AEBOX/Gonzalo Campos
En el Braehead Arena de Glasgow (Escocia), Cristóbal Lorente (18-0-1, 9 KO) firmó la defensa más exigente de su carrera y retuvo el cinturón europeo del peso pluma tras empatar en doce asaltos con el escocés Nathaniel Collins (15-1-1, 7 KO), número uno del ranking mundial del WBC y uno de los aspirantes más serios a la élite del peso.
Un inicio favorable para Collins
El combate comenzó con el escocés imponiendo su ley. Collins, rápido de piernas y con gran precisión en el jab, supo controlar la distancia y conectar las manos más claras en los primeros asaltos. Lorente, paciente, intentaba acortar el ring, pero la movilidad del aspirante británico le obligaba a trabajar en desventaja.
Aun así, el español logró equilibrar algunos parciales con trabajo al cuerpo y destellos de su boxeo ofensivo. El sexto asalto fue especialmente intenso, con Lorente buscando el choque frontal, aunque terminó recibiendo las manos más pesadas de Collins.
El despertar de Lorente
La pelea cambió a partir del séptimo. Consciente de que iba por detrás en las cartulinas, el campeón español dio un paso al frente y comenzó a imponer sus manos rectas, llevando el peso de la pelea y empujando a un Collins cada vez más cansado.
Lorente mostró determinación, pundonor y un boxeo más compacto, logrando conectar en serie y acorralando a un rival que ya no tenía la misma frescura de los primeros compases. Su segunda parte del combate fue un auténtico recital que sorprendió incluso a la afición escocesa, que reconoció la entrega del barcelonés con aplausos.
“Lorente ha demostrado esta noche que está para peleas grandes”, se escuchaba entre analistas tras la batalla.
Las cartulinas oficiales
Tras los doce asaltos, el veredicto de los jueces reflejó la igualdad:
- 115-113 para Cristóbal Lorente
- 115-113 para Nathaniel Collins
- 114-114
Empate mayoritario y defensa exitosa para el español, que conserva la corona europea en una noche de máxima exigencia y ante un rival que llegaba como líder mundial del WBC.
Un campeón en crecimiento
Más allá del resultado, Lorente demostró personalidad, carácter y recursos técnicos para estar en las grandes citas. Su capacidad de reacción, la fortaleza mental y la manera de revertir una pelea que se le había complicado, hablan de un boxeador con madera de élite.
Con esta defensa, el catalán mantiene el cinturón europeo, pero sobre todo refuerza su proyección internacional y se asienta en la órbita de los grandes escenarios. El empate con Collins deja abiertas varias puertas: desde una revancha directa hasta la posibilidad de ser considerado para eliminatorias mundiales, respaldado por su condición de campeón continental.
Lo que significa esta noche
Lorente no solo defendió un título: defendió la idea de que el boxeo español tiene un campeón con ambición y con calidad para medirse a la élite mundial. La segunda mitad de su combate en Glasgow fue la mejor carta de presentación posible.


