AEBOX/Vicente Campos/–El nombre de Gervonta “Tank” Davis vuelve a estar en el centro de la polémica. A pocos días de conocerse que su combate de exhibición contra Jake Paul fue cancelado debido a nuevas acusaciones de violencia doméstica, el boxeador estadounidense ha vuelto a generar controversia por un comentario considerado insensible y de mal gusto tras la muerte del empresario Victor Conte.
Una publicación desafortunada en redes sociales
Davis, de 30 años y actual campeón mundial de la AMB en el peso superligero, publicó en su historia de Instagram un mensaje que ha sido duramente criticado por aficionados y colegas del boxeo:
“Buen día para el boxeo… ¡no más snack para ustedes, bastardos!”
La expresión “snack” hacía referencia —con una ortografía incorrecta— a SNAC, la empresa fundada por Victor Conte, recientemente fallecido. El comentario fue interpretado como una burla hacia la muerte del empresario, quien mantenía vínculos profesionales con varios de los rivales de Davis, como Devin Haney y Shakur Stevenson, ambos campeones del mundo y clientes habituales de SNAC.
El mensaje, compartido apenas horas después del fallecimiento de Conte, fue eliminado posteriormente, pero no antes de que se viralizara en redes sociales y desatara una ola de indignación en la comunidad boxística.
Victor Conte: del escándalo BALCO a la redención en el deporte
Victor Conte, empresario, exmúsico y autoproclamado experto en nutrición deportiva, falleció el lunes a los 75 años tras una batalla contra el cáncer de páncreas.
Figura clave en la historia del deporte moderno, Conte alcanzó notoriedad como fundador de la Bay Area Laboratory Co-Operative (BALCO), una compañía que en los años 2000 se convirtió en el epicentro de uno de los mayores escándalos de dopaje en la historia del atletismo y el béisbol.
La investigación federal sobre BALCO, iniciada en 2002, reveló una red de distribución de sustancias prohibidas que implicó a deportistas de élite como Barry Bonds, Bill Romanowski y la velocista olímpica Marion Jones. El caso generó un enorme impacto mediático y abrió un debate global sobre los límites del rendimiento deportivo.
En 2005, Conte se declaró culpable de los cargos por distribución ilegal de esteroides y cumplió cuatro meses de prisión. A partir de entonces, buscó redimirse colaborando con organismos antidopaje como la AMA y la VADA, aportando su experiencia para mejorar los sistemas de detección y reducir el uso de sustancias prohibidas.
Una segunda oportunidad y su vínculo con el boxeo
Lejos de retirarse del ámbito deportivo, Conte fundó posteriormente SNAC Nutrition, una empresa centrada en la optimización del rendimiento físico mediante la nutrición científica. Su trabajo lo llevó a colaborar con numerosos campeones mundiales, entre ellos Terence Crawford, Claressa Shields y Devin Haney, quienes siempre defendieron su profesionalismo y su compromiso con la transparencia.
Incluso después de su diagnóstico de cáncer en junio, Conte continuó activo en el boxeo. “Tener a siete boxeadores en plataformas tan importantes mientras lucho contra el cáncer… esto es lo que hago, lo que amo, y seguiré haciéndolo”, declaró en una de sus últimas entrevistas.
Davis, más polémica que boxeo
La publicación de Davis llega en un momento delicado para su imagen pública. El púgil estadounidense atraviesa una nueva demanda civil por presunta agresión y privación ilegal de la libertad, presentada por su exnovia.
El escándalo no solo provocó la cancelación de su pelea contra Jake Paul, sino que ahora se suma a una larga lista de incidentes legales que han acompañado su carrera.
El mensaje sobre la muerte de Conte no ha hecho más que profundizar su caída en la opinión pública, especialmente en un deporte donde el respeto y la deportividad son valores fundamentales.
Entre la redención y la falta de empatía
Mientras el mundo del boxeo despide a Victor Conte, una figura polémica pero influyente que logró reconducir su vida tras un pasado oscuro, Gervonta Davis se enfrenta nuevamente a las consecuencias de sus actos y declaraciones.
La diferencia entre ambos parece marcar dos caminos opuestos: el de la redención y el del desprecio.
El legado de Conte permanecerá vinculado tanto al escándalo como a su posterior contribución a la limpieza del deporte.
Davis, en cambio, parece decidido a seguir sumando titulares por razones ajenas al boxeo.


