ENTREVISTA – Sebastian Pinoargote: “Este combate me sirve para poner mi nombre presente a nivel nacional”

AEBOX/Gonzalo Campos

Sebastián Pinoargote irrumpió con autoridad en el panorama nacional tras su victoria por nocaut en el sexto asalto ante Alí Modián, proclamándose campeón de España del peso superwélter en una noche que confirmó su evolución, su madurez y la solidez del trabajo que viene realizando en KO Verdun junto a Rafa y Sandor Martín. En el primer título de su carrera profesional, Pinoargote mostró inteligencia táctica, energía contenida y una ejecución final que presentó su candidatura para cotas mayores.

AEBOX conversa con el nuevo campeón, que repasa su preparación, las claves del combate, el papel de su equipo y el horizonte que se abre ahora en su trayectoria.


Preparación y salto al campeonato

Lo primero, darte la enhorabuena.

Sebastián Pinoargote: «Muchas gracias».

Esta ha sido tu primera pelea a 10 asaltos. ¿Cómo has planificado la preparación física y mental?

Sebastián Pinoargote: «Ha sido una preparación larga y estricta donde hemos trabajado a conciencia. Sabíamos que era una pelea exigente y he salido muy bien físicamente».

¿Cuánto tiempo llevas en KO Verdun y qué cambios se han producido en tu boxeo desde tu llegada?

Sebastián Pinoargote: «Llevo en KO desde enero de este año. He comprendido muchas cosas del boxeo profesional que desconocía; han sido pequeños detalles pero que han hecho evolucionar muchísimo mi boxeo. Además, gracias a la metodología, me encuentro en un momento físico muy bueno en el que me permite boxear sin ninguna lesión y eso lo agradezco mucho».


Claves del combate

¿Cómo se forja la estrategia para abordar un campeonato de España ante un rival tan poderoso como Modian?

Sebastián Pinoargote: «Realmente no hemos dado “importancia” al rival. Hemos trabajado sobre mis capacidades, teniendo en cuenta el tipo de boxeador que teníamos delante, pero siempre sabiendo que tenía que llevar yo los tempos y dirigir yo la dirección del combate».

¿Cómo lees la pelea ahora que han pasado unos días?

Sebastián Pinoargote: «Ha sido un combate en el cual he aprendido muchísimo, fijándome sobre todo en los errores para corregirlos. Este combate me sirve para poner mi nombre presente a nivel nacional, ya que ha sido un campeonato de España muy bueno contra un gran rival».

¿Cómo viste la pelea? Háblame de tus sensaciones a lo largo de ella.

Sebastián Pinoargote:
«Los tres primeros asaltos fueron muy activos, ya que en el primero y segundo hubo dos caídas de Modian y yo intenté acabar la pelea rápidamente. Modian pudo resistir e incluso me conectó manos muy buenas.
A partir del 4º round, con las indicaciones de Rafa, comencé a enfriar la pelea y evitar los cruces a la corta distancia. Seguía conectando desde la larga pero con menos potencia, hasta que en el 6º round, después de estar en el 4 y 5 más frío y cargar fuerzas, conecté una izquierda y pude acabar el combate».


Sensación del triunfo y futuro inmediato

¿Qué sientes cuando ves que todo ha salido perfecto y que con una victoria antes del límite eres el nuevo campeón de España?

Sebastián Pinoargote: «Mucha felicidad y fuerza, porque ahora mismo me veo claramente llegando lejos en este deporte».

¿Qué te dijeron Rafa y Sandor al llegar al vestuario?

Sebastián Pinoargote: «Que siga trabajando igual y que llegarán las oportunidades».

¿Qué límite ves ahora en tu carrera?

Sebastián Pinoargote: «El límite lo pone Dios. Yo simplemente voy a seguir mi camino sin salirme de la línea recta y lo que tenga que ser para mí será».

¿Cuál es la próxima parada?

Sebastián Pinoargote: «No tengo ni idea. Lo que mi mánager Sandor me proponga será bueno. Si es una defensa, una defensa; si es pelear fuera, pues también. No tengo un no como respuesta: estoy dispuesto a todo lo que me propongan».

Dime tres boxeadores a los que te gustaría enfrentar.

Sebastián Pinoargote: «Óscar Díaz, Jorge Fortea, Ismael Flores».


Epílogo | La forja de un campeón

En el silencio después del combate, cuando se apagan los focos y el eco del nocaut aún vibra en la memoria del público, quedan las personas. Y ahí, en ese espacio donde se cruzan el sudor, la disciplina y la fe, es donde se entiende de verdad el significado de lo que Sebastián Pinoargote ha logrado.

Porque este título de España no nació en el instante en que Alí Modián cayó en el sexto asalto. Nació mucho antes: en las mañanas de KO Verdun, en los ejercicios repetidos hasta el agotamiento, en la mirada exigente de Rafa Martín, en las conversaciones donde un entrenador vuelve a encender la confianza de un boxeador que empieza a descubrir quién es.

Rafa y Sebas forman esa clase de alianza que solo se ve en el boxeo: un joven que llega con talento y hambre, y un entrenador que sabe moldear, corregir, empujar y frenar cuando hace falta. La victoria lleva el nombre del boxeador, pero está escrita con la tinta del maestro.

En un tiempo donde la inmediatez lo devora todo, Pinoargote ha elegido el camino que solo recorren los serios: entender el boxeo, comprender sus ritmos, aceptar sus durezas y abrazar la responsabilidad de ser algo más que un campeón ocasional. Ha aprendido a no mirar al rival, sino a mirarse a sí mismo; a imponer los tempos; a saber cuándo calentar y cuándo enfriar; a controlar la tormenta desde adentro.

Y ahí está también Rafa Martín, testigo y arquitecto, vigilante y guía. Pocas escuelas en España han demostrado tanto compromiso con el desarrollo integral del boxeador. En Verdun no se fabrican golpes: se fabrican mentalidades.

Por eso este cinturón pesa más que un título nacional. Es una declaración.

La declaración de un boxeador que empieza a escribir su historia.
La declaración de un entrenador que vuelve a demostrar por qué es uno de los hombres de esquina más influyentes del país.
La declaración de un equipo que no se pone límites.

Quizá por eso, cuando Sebas dice que “el límite lo pone Dios”, no suena a frase hecha. Suena a convicción. Suena a un boxeador que sabe dónde está, sabe quién lo acompaña y sabe —por fin— hacia dónde va.

Y va lejos. Muy lejos. Porque detrás camina Rafa Martín. Porque delante se abre un camino que ya huele a grandes noches. Y porque lo que se vio ante Modián no fue un triunfo aislado.

Fue el nacimiento de un campeón.

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