AEBOX/Vicente Campos/–La noche de este 29 de noviembre, el Polideportivo de Liencres (Santander) vivió una emotiva y vibrante velada en homenaje a Uco Lastra, organizada por Chea’s Boxing Club, que reunió a aficionados, púgiles y familiares en un evento cargado de sentimiento y gran boxeo.
El combate estelar de la noche tenía nombre propio: Alberto Arroyo “Boom Boom”, quien regresaba al cuadrilátero para disputar su cuarto combate profesional, esta vez frente al gallego Eduar Guzmán. El púgil cántabro, que había marcado 60,800 kg en la ceremonia de pesaje, llegaba con un récord invicto de 3-0 (1 KO) y con la motivación extra de competir ante su gente en un evento tan especial.
Superior de principio a fin
Desde el primer asalto, Arroyo dejó claro que no estaba dispuesto a ceder protagonismo. Su ritmo, precisión y agresividad marcaron un combate en el que la diferencia de nivel se hizo evidente desde los primeros intercambios.
Eduar Guzmán, que había detenido la báscula en 60,400 kg, poco pudo hacer ante la intensidad del cántabro. A lo largo de la pelea, el árbitro se vio obligado a intervenir hasta en tres ocasiones, realizando conteos a Guzmán:
- Dos por durísimos golpes a la cabeza.
- Uno por una mano abajo que lo envió a la lona.
Pese al coraje del gallego, la superioridad de Arroyo fue tal que no dejó dudas en las tarjetas. Al finalizar los asaltos pactados, los jueces dictaminaron una decisión unánime a favor del boxeador de Liencres, que amplía así su récord profesional y confirma su excelente momento deportivo.
Un triunfo que impulsa su ascenso
Esta victoria reafirma a Alberto “Boom Boom” Arroyo como una de las promesas más firmes del boxeo cántabro. Su estilo explosivo, el dominio mostrado en la corta distancia y su capacidad para controlar el ritmo del combate vuelven a situarlo en la ruta de los talentos a seguir dentro del panorama nacional.
Una noche de homenaje, emoción y boxeo
La velada, que incluyó también seis combates amateur con boxeadores de Cantabria, Asturias, Canarias y Galicia, se convirtió en una auténtica celebración del boxeo regional. Con una grada entregada, el evento sirvió no solo para disfrutar del deporte, sino para honrar la memoria de Uco Lastra, figura muy querida en la comunidad boxística cántabra.
El apoyo del Ayuntamiento de Piélagos y de la Federación Cántabra de Boxeo fue clave para hacer posible una gala que ya queda marcada como una de las más emotivas del año.


