ENTREVISTA – David Quiñonero: “Noquear a 26 de 28… ahora sé lo difícil que era. En su momento no le di importancia.”

AEBOX/Gonzalo Campos


Hablar de David Quiñonero es hablar de uno de los pesos crucero más influyentes, respetados y determinantes que ha dado el boxeo español. Un boxeador cuya pegada —una racha histórica de 25 nocauts consecutivos y un total de 26 nocauts en 28 peleas— se convirtió en su marca registrada en cualquier escenario europeo. Campeón de España, campeón transcontinental, campeón WBO Latino y aspirante mundialista, Quiñonero fue durante años una presencia incómoda para cualquier rival y un referente silencioso para toda una generación de púgiles que lo miraban como ejemplo de contundencia, disciplina y profesionalidad.

Pero su grandeza no termina cuando cuelga los guantes. Al contrario: basta entrar en Motorcity Boxing, su casa y su laboratorio, para comprender que su legado hoy se escribe desde el otro lado de las cuerdas. Allí, con la misma minuciosidad con la que pulía su boxeo, ha construido un método propio, una escuela basada en la técnica, en el rigor y en la honestidad deportiva. Quiñonero no fabrica espejismos ni récords inflados: forma boxeadores de verdad. Y desde esa mirada privilegiada —la del que peleó arriba y enseña abajo— habla con una claridad que pocos se permiten en este deporte.

Esta entrevista es una ventana a su pensamiento. A su verdad. A su boxeo.


1. Fuiste uno de los cruceros más respetados de tu época. Cuando miras atrás, ¿qué sensación te deja tu carrera como profesional?

Mira, Gonzalo, realmente tomo conciencia de la suerte que he tenido y de lo bien que me ha ido como boxeador. Cuando he dejado de pelear es cuando realmente he tomado conciencia de lo que conseguí. Llegué a estar en el número ocho del mundo, disputé una eliminatoria mundialista, fui campeón de España, fui campeón transcontinental, campeón mundial latino…

Me he ido sin prácticamente estar golpeado, entonces es la hostia. Ahora, con el tiempo y a carro pasado, me ha dejado un sabor muy bueno. Y también las cosas siempre son por suerte o por desgracia, nunca sabes. Las lesiones no dejaron que fuera más adelante, pero quizá también no he llevado castigo porque no seguí para adelante, ¿entiendes?

Y cuando digo que empecé sin ayuda, me refiero a sin ayuda externa. Los míos siempre estuvieron ahí. Empecé en un gimnasio de barriada, con un saquito, y nadie de fuera prácticamente ayudando, y mira a lo que llegué. Estoy muy, muy contento.


2. ¿Cuál dirías que fue la pelea más importante de tu carrera y por qué?

Mira, la pelea más importante de mi carrera, la que yo creo que me definiría, es la de Ali Ismaylov. Era un pedazo de boxeador, venía de disputar el título en Argentina con el que era campeón del mundo en aquel momento. Venía también de pelear con Masternack.

Y ese día se juntó todo para que saliera todo lo que yo sabía hacer, y además con un pedazo de rival. Esa fue la pelea con la que me gustaría que me recordaran y con la que me gusta recordarme a mí mismo. No tuve daños, no tuve dolores. Fue la hostia. Esa pelea fue la hostia.


3. Después de tu derrota frente a Masternak, ¿sentiste que tu ciclo como profesional estaba cumplido o te quedó algo pendiente?

No, estaba absolutamente cumplido mi ciclo. De hecho, era pura fortuna lo que me mantenía boxeando, porque estaba absolutamente lesionado. Tenía el tendón del bíceps completamente roto, del brazo izquierdo, y el supraespinoso parcialmente roto.

Era absoluta fortuna y voluntad lo que me mantenía. Fue simplemente la señal de que había que cortar ya definitivamente. Pero no podía cortar sin haber dejado absolutamente claro que había echado toda el agua en el asador. Había tirado todo lo que tenía.


4. Lograste 25 nocauts consecutivos, una cifra casi irrepetible en el boxeo español. ¿Qué significa para ti esa racha hoy?

“Noquear a 26 de 28… ahora sé lo difícil que era. En su momento no le di importancia.”

Como te he dicho antes, casi siempre le he quitado importancia a mi carrera, porque la estaba viviendo yo y sabía lo que hacía, pero no lo veía excepcional. Me he dado cuenta de que sí ha sido una carrera bonita y difícil, difícil por lo que he conseguido.

Con el tiempo, ya como entrenador y llevando a muy buenos boxeadores, me he dado cuenta de lo difícil que es noquear. Entonces ahora le doy una importancia brutal. Noquear a 26 de 28, pues sí, es una putada de caos, la verdad.


5. ¿Esa racha te abrió puertas o te cerró más de una porque había quien no quería enfrentarte?

Mira, cuando tienes un récord plagado de KOs es difícil encontrar rivales de entidad que quieran poner su récord en juego contigo, sobre todo en pesos como el crucero, que son caros económicamente. En España en ese momento —y menos todavía entonces— no era nada sencillo.

De todas maneras, a donde llegué y cómo llegué no estuvo mal llevado. Yo necesitaba al principio una serie de combates sencillos porque tuve una carrera amateur muy corta, solo 14 combates. Creo que la cosa fue muy bien como fue.

Se cerrarían puertas, evidentemente, porque enfrentar a alguien con un índice de KOs cercano al 100% nunca es agradable.


6. Cuando dejaste de pelear, ¿qué te llevó a convertirte en entrenador y cómo fue el proceso?

Yo he estado toda mi carrera combinando ser entrenador con ser peleador. Cuando era amateur ya lo hacía así, entonces no supuso ningún cambio grande. Simplemente abandoné la parte competitiva y me puse 100% con los peleadores. Sabía que ese sería el paso inmediato tras dejar la competición.


7. En Motorcity tienes fama de ser un entrenador muy minucioso. ¿Cuál es la base de tu método?

Mira, la base del entrenamiento en el Motorcity es trabajar la técnica lo más minuciosamente posible, sin velocidad y sin prisa, y trabajar la parte física lo más duro que se pueda. El sparring lo hacemos con una potencia relativa que minimice daños y, por otra parte, utilizamos solo lo que el sentido común dicta y que es transportable al ring. Las tonterías no las intentamos introducir en el sistema para nada.


8. ¿Qué buscas en un chico o chica la primera vez que lo ves moverse sobre el ring?

“La competición es solo para los que son distintos física y mentalmente.”

Sobre todo que en la primera toma de contacto con el sparring el miedo no le pueda y que dominen las ganas. Y luego, las cualidades físicas… cuando llevas muchos años, ya no te emocionas por cualquier chaval hábil.

No empujo a nadie. Tengo que ver que son boxeadores 100% para dedicarme a ellos en la parte competitiva. Si no, ni siquiera les recomiendo la competición. Recomiendo el boxeo como deporte educativo, de entretenimiento y de puesta en forma, que es la hostia, pero la competición es solo para los que son distintos a nivel físico y mental.


9. En tu experiencia, ¿un boxeador nace o se hace?

Sobre todo que en la primera toma de contacto con el sparring el miedo no le pueda y que dominen las ganas. Y luego, las cualidades físicas… cuando llevas muchos años, ya no te emocionas por cualquier chaval hábil.

No empujo a nadie. Tengo que ver que son boxeadores 100% para dedicarme a ellos en la parte competitiva. Si no, ni siquiera les recomiendo la competición. El boxeo es un deporte educativo y cojonudo para ponerse en forma, pero la competición es solo para los que son distintos física y mentalmente.


10. ¿Cómo trabajas el miedo escénico, los nervios o la presión en tus púgiles?

Tanto el miedo escénico como los nervios y la presión solo tienen una manera de marcharse, y es teniendo confianza real. Y la confianza real solo aparece cuando ellos se dan cuenta de que son buenos boxeadores: que pueden defenderse ante cualquier rival, que pueden ganar o perder, pero que realmente son buenos boxeadores.

Esa es la única baza para luchar contra el miedo, los nervios y ese tipo de cosas. El trabajo psicológico se viene abajo cuando la cosa se pone dura de verdad.


11. ¿Formamos boxeadores o construimos récords en España?

Aquí pasa una cosa: si no ganas mucho dinero y no tienes una carrera bien llevada, es muy difícil que te sientas boxeador aunque hayas peleado con gente buena y lleves siete derrotas, ocho victorias y tres nulos. Te puedes sentir boxeador, pero no campeón. Por eso es importante pelear en casa.

Y por otra parte, aunque te estén haciendo el récord, si no eres un boxeador de verdad, cuando lleguen las piedras en el camino vas a tropezar.


12. ¿Cuál es el mayor problema estructural del boxeo hoy?

“El cáncer más grande del boxeo mundial son los resultados asquerosamente caseros.”

El problema estructural no es de nuestro boxeo, sino del boxeo mundial, y el cáncer más grande que tenemos son los resultados asquerosamente caseros. Esa es una de las lacras del boxeo mundial y cuando eso cambie habremos dado un paso gigantesco.

Si la gente se da cuenta de que este es un deporte de golpes y que puede ganar el rival o el que viene de fuera, estaremos avanzando mucho.


13. ¿Qué es lo que aún te emociona del ring, aunque ya no pelees?

Lo que me sigue llamando la atención —y siempre me la ha llamado— son los comportamientos de valentía extrema. Y me lo han levantado los campeones, sí, pero en mayor medida los jornaleros. He visto comportamientos de jornaleros absolutamente inolvidables a nivel valor, entrega y sacrificio. Eso es lo que más me emociona.


14. ¿Qué te duele del boxeo?

El deporte en sí es una maravilla. Es un instinto básico del ser humano: medirse con los puños con otro ser humano. Lo que duele casi siempre es lo que lo rodea, que en la mayor parte de los casos es el negocio puro y duro.


15. Muchas gracias por tu amabilidad y tus reflexiones.

¡Gracias a ti!


Escuchar a David Quiñonero es escuchar boxeo en estado puro. Un hombre que lo ganó casi todo arriba, que noqueó a 26 de 28 rivales, que fue campeón en varias organizaciones y que supo retirarse sin castigo. Pero, sobre todo, es escuchar a alguien que ha dedicado su vida entera a este deporte. Su sinceridad es tan contundente como su pegada. Su visión, fruto de la experiencia. Y su legado, palpable en Motorcity y en cada púgil que pasa por sus manos.

Su respeto por los campeones y su admiración por los jornaleros definen a un hombre que conoce el boxeo desde cada esquina. Un boxeo que exige verdad, entrega, sacrificio y coherencia. Exactamente lo que él representa.

Por eso escucharle importa. Porque su mirada ilumina el pasado, explica el presente y señala el camino hacia un boxeo español más honesto, más serio y más valiente.

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