AEBOX/Gonzalo Campos
Introducción

El pasado sábado, en Palma, Fara El Bousairi (12-6, 3 KO) volvió a demostrar por qué es una de las grandes realidades del boxeo español. La campeona, recibida entre vítores por su público, consolidó un camino construido a base de disciplina férrea, noches de hambre, días de cansancio y una convicción que nunca ha dudado: el boxeo es su sitio.
Hoy, con los cinturones en casa y la mirada puesta en Europa y el mundo, Fara habla con serenidad, verdad y sin filtros. Así piensa, así vive y así siente la campeona.
Entrevista
—El pasado sábado ganas el título y recibes el cariño de tu público después de tanto esfuerzo. Cuando apagas el foco y llegas a casa, ¿qué queda de la campeona y qué queda de la mujer?
Pues llega a casa una mujer satisfecha del trabajo realizado y también sale mi parte analizadora. Aunque todo fue perfecto, siempre se puede mejorar y aprender algo más.
—¿Hay algún recuerdo de tu infancia que explique la Farah luchadora que vemos hoy?
Mi padre siempre ha practicado boxeo y algún familiar más. Entonces, de una manera u otra, he estado relacionada con el deporte de contacto siempre. Fui un poco peleona de pequeña, entonces el boxeo me enseñó todo un libro de humildad, serenidad, paz, ganas de aprender siempre, etc.
—¿Qué conversación contigo misma te llevó a entender que el boxeo era tu sitio?
¡Mi cabeza loca, jaja! El boxeo solo saca lo mejor de mí.
La agresividad la convertí en disciplina.
Soy boxeadora las 24 horas del día.
**—¿Qué es lo que más te ha costado sacrificar para llegar hasta aquí?
Absolutamente nada. Sacrifiqué todo; lo hago con todo el placer y el amor al deporte.
—Cuando ganaste el cinturón de España, ¿qué imagen o qué persona se te vino a la mente primero?
Me pasó todo el carrete en décimas de segundos de toda mi preparación y de la gente que está conmigo los días malos, de hambre, de cansancio, etc.
—Si pudieras hablarle a la Farah de hace cinco años, ¿qué le dirías ahora que tienes el cinturón en casa?
Los cinturones 😎
Pues que no se rinda.
Sin más.
—¿Hasta dónde quieres llegar realmente en 2026?
Campeonato de Europa lo primero, y me gustaría cerrar el año con un mundial. Confío en que llegaré.
Pelear como hasta ahora, con las mejores del mundo.
—¿Alguna rival que te motive enfrentar?
La que sea campeona.
Epílogo
Fara habla sin levantar la voz, pero cada frase suya confirma por qué ha llegado hasta donde está y por qué apunta tan alto. No presume, no dramatiza: cree, trabaja y avanza.
El 2026 será un año decisivo para ella, y su ambición —europeo y mundial— no nace del deseo, sino de la convicción.
Así piensa una campeona que no se refugia en los títulos: se refugia en el trabajo. Y por eso, cuando Fara El Bousairi dice “la que sea campeona”, no suena a desafío. Suena a destino.


