AEBOX/Gonzalo Campos
La semifinal del Mundial IBA 2025 dejó una de esas escenas que dañan al boxeo olímpico: Gazi Jalidov puso el combate, la iniciativa, las manos claras y la valentía; Dzhambulat Bizhamov puso la marcha atrás. Aun así, los cinco jueces vieron ganador al ruso en los tres asaltos.
El resultado: bronce para Jalidov y una nueva demostración de que, en esta IBA, competir contra boxeadores del Este —y especialmente rusos— exige algo más que boxear mejor.
Primer asalto: la propuesta solo fue española
El arranque dejó claras las intenciones de cada uno. Bizhamov no quiso arriesgar nada, trabajando a ráfagas mínimas y priorizando la distancia. Jalidov, por el contrario, avanzó, presionó y consiguió conectar las manos más claras del round. Fue el único que intentó construir un combate real.
Aun así, los cinco jueces otorgaron el asalto al ruso.
Segundo asalto: control defensivo y manos limpias de Jalidov
El ruso trató de aparecer algo más en el segundo, pero el patrón se repitió: Bizhamov reculando y Gazi marcando los tiempos, esquivando y devolviendo con claridad. El español conectó las manos más determinantes del round y volvió a mostrar iniciativa.
Sin embargo, nuevamente los cinco jueces puntuaron el asalto para Rusia.
Tercer asalto: misma película, mismo veredicto
El último round mantuvo el guion: Jalidov empujando el combate y Bizhamov retrocediendo, sin asumir riesgos ni crear acciones de peso. El español siguió llevando el ritmo, intentando romper una pelea que su rival no quiso disputar.
Pese a ello, los jueces volvieron a inclinarse en bloque hacia el púgil ruso.
Una semifinal condicionada
El veredicto —decisión unánime para Bizhamov— no responde a lo ocurrido sobre el ring. El ruso no propuso boxeo de semifinal mundialista; Jalidov sí.
Pero en la IBA actual, aspirar a una plata o un oro frente a un boxeador del Este parece más una cuestión política que deportiva.
Un bronce enorme… y un premio que busca silenciar
Jalidov se marcha de Dubái con una medalla mundialista y con 75.000 euros de premio, una cantidad con la que la IBA intenta maquillar una estructura arbitraria que hace tiempo expulsó al boxeo olímpico de los Juegos.
Ni el dinero, ni el metal, ni la ceremonia tapan lo evidente: la semifinal la propuso Gazi, no su rival.
El boxeador español firma un campeonato de enorme nivel, mostrando orden, valentía y un boxeo maduro. El bronce no refleja su desempeño real, pero sí confirma algo: Jalidov compite al nivel de los mejores del mundo, incluso cuando el sistema no juega a su favor.


