AEBOX/Vicente Campos/–Todo está preparado para que Marco Verde vuelva a subirse al ring en lo que será su cuarta pelea como boxeador profesional. El joven púgil mexicano, medallista olímpico en París 2024, combatirá este fin de semana en el Centro de Usos Múltiples (CUM) de Mazatlán, Sinaloa, México, donde se medirá al estadounidense Raphael Igbokwe.
La cita supone un nuevo paso en el proceso de crecimiento de Verde dentro del boxeo de pago, un camino que está recorriendo con paso firme tras su destacada etapa amateur y su éxito en la última cita olímpica.
Marco Verde, en pleno ascenso
Con solo 23 años, Marco Verde llega a este compromiso con el objetivo de sumar su cuarta victoria consecutiva como profesional. Su última aparición fue el 13 de septiembre de 2025, cuando se impuso por nocaut técnico en el cuarto asalto a Sona Akale, una actuación que reforzó su condición de una de las grandes promesas del boxeo mexicano.
Pelear de nuevo ante su público en Mazatlán es un aliciente extra para un boxeador que continúa ganando confianza, experiencia y presencia sobre el ring en cada combate.
Un rival con experiencia al otro lado del ring
Enfrente estará Raphael Igbokwe, un boxeador estadounidense de 33 años que presenta un récord de 17 victorias (7 por KO) y 6 derrotas. Igbokwe llega con la necesidad de reivindicarse tras caer en su último combate, disputado en diciembre de 2024, ante Sadriddin Akhmedov. Esa derrota ha añadido un componente extra de motivación a un rival que buscará aguar la fiesta al ídolo local.
El respaldo de Eddy Reynoso y un futuro prometedor
La carrera profesional de Marco Verde está siendo guiada por Eddy Reynoso, quien asumió la dirección del boxeador tras los Juegos Olímpicos de París. Desde entonces, el trabajo conjunto ha dado frutos visibles, con actuaciones sólidas y una progresión constante que ilusiona al boxeo mexicano.
Este cuarto combate representa una nueva oportunidad para que Marco Verde siga afianzándose, gane rodaje ante rivales experimentados y confirme que su proyección va mucho más allá de su éxito olímpico. Mazatlán espera ver de nuevo brillar a uno de sus grandes referentes deportivos del presente y del futuro.


