AEBOX/Vicente Campos/–La boxeadora mexicana Yuliahn ‘La Cobrita’ Luna está decidida a escribir un nuevo capítulo dorado en su carrera. Ex campeona mundial en dos divisiones, Luna afrontará este sábado un reto mayúsculo cuando se mida a Skye Nicolson en el Adventist Health Arena de Stockton, California, en un combate pactado a diez asaltos por el título interino del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) del peso supergallo.
El hambre de una campeona experimentada
Con un récord profesional de 28 victorias, 4 derrotas y 1 empate (4 KO), la púgil de 31 años, nacida en Gómez Palacio, México, llega a esta cita en un gran momento, encadenando tres triunfos consecutivos. Su última derrota se produjo en 2023, cuando perdió el cinturón WBC del peso gallo frente a Dina Thorslund, una de las boxeadoras más completas del panorama femenino actual.
A lo largo de su trayectoria, Luna ha demostrado estar a la altura de los grandes desafíos, con victorias destacadas ante nombres como Mariana ‘La Barby’ Juárez en un combate que será recordado y que podéis ver más abajo, y la actual campeona mundial WBA del supergallo, Mayelli Flores Rosquero.
“Tengo esa hambre de volver a ser campeona del mundo”, aseguró Luna. “Voy a entrar a esta pelea con muchísima ambición y valentía, con el objetivo de llevar ese cinturón de vuelta a México. He enfrentado rivales muy duras y siento que esta es una oportunidad que Dios me ha dado y no pienso dejarla escapar”.
Skye Nicolson, talento olímpico y rival peligrosa
En la esquina opuesta estará Skye Nicolson, con marca de 14-1 (3 KO). La australiana, olímpica en Tokio 2020 y ex campeona mundial, atraviesa un proceso de reconstrucción tras perder su título y su invicto en febrero ante Tiara Brown. A sus 30 años, Nicolson afronta su tercer combate en el peso supergallo, una categoría en la que busca asentarse definitivamente.
Conocida por su boxeo técnico y estilizado, Nicolson destaca por su capacidad para manejar la distancia con un jab largo y una efectiva izquierda en contra, recursos que pondrán a prueba la presión y la experiencia de la mexicana.
Un campamento exigente y una promesa de guerra
Luna tenía previsto pelear en octubre, pero aquel combate se canceló, lo que obligó a prolongar su preparación y enlazar dos campamentos consecutivos. Lejos de verlo como un obstáculo, la mexicana lo ha convertido en una ventaja.
“Ha sido un campamento muy duro, pero el sacrificio era necesario. Creo firmemente que cuando te sacrificas, estás anticipando el éxito”, afirmó.
Aunque evitó hacer un pronóstico concreto sobre el resultado, Luna dejó clara la intensidad que promete el enfrentamiento.
“Prefiero hablar dentro del ring. Lo único que puedo asegurar es que va a ser una guerra”.
Este sábado, experiencia, ambición y estilos opuestos chocarán con un cinturón mundial en juego. Para Yuliahn Luna, la meta es clara: volver a sentirse campeona del mundo y demostrar que aún tiene mucho que decir en la élite del boxeo femenino.


