Jacobo Sánchez, “En los Jóvenes está el Futuro”

Por José González “Ronin”

AEBOX/José González «Ronin»/–Hay personas que pasan por un vestuario y dejan algo más que recuerdos: dejan una forma de mirar. Jacobo Sánchez era de esos. Desde que te fuiste en 2023, sigues apareciendo en los sitios importantes: en una charla antes de competir, en una vestuario donde se aprietan los vendajes con mimo, en el silencio breve que hay justo antes de subir al ring, en nuestro Nowhere Girl , tantas veces escuchado en las concentraciones.

Yo tuve la suerte de conocerle bien. Fuimos parte de la selección madrileña de boxeo, y donde de verdad nos acercamos fue en los campeonatos joven y junior de Béjar, 2018. Allí compartimos habitación y muchas vivencias: nervios, bromas para rebajar tensión, cansancio al final del día y esas conversaciones que solo nacen cuando convives de verdad. No fue un campeonato de grandes resultados para Madrid, y cualquiera habría salido con la sensación amarga de “pudo ser mejor”.

!!Jacobo no¡¡

Jacobo decía una frase que hoy suena casi como una promesa:
“En los más jóvenes está el futuro.”
Lo decía sin pose y sin necesidad de adornarlo. Lo decía como quien está viendo algo con claridad: que lo importante no siempre se aplaude en el momento, que hay procesos que no se miden por una medalla, que lo que se siembra en silencio termina floreciendo.

Y qué razón tenía.

Porque en 2025, en los Campeonatos de España celebrados en Palencia, fuimos campeones nacionales. Y en medio de la alegría, a mí se me vino él a la cabeza. Su frase, su manera de sostener al equipo incluso cuando el resultado no acompañaba. Su fe en la cantera, en el trabajo, en la paciencia y en la disciplina.

Jacobo y yo nos conocíamos también por otra de las cosas bonitas que tiene este deporte: los lazos que nacen entre familias, rivales y amigos. Su hija, Sara Sánchez, “The Machine”, campeona de España en múltiples ocasiones, se enfrentó en varios campeonatos a mi sobrina Ainara. De esos cruces podría haber salido distancia o rivalidad fría… y sin embargo nació algo mejor: una amistad limpia y fuerte, de esas que se quedan para siempre y te recuerdan que el boxeo no solo se pelea: también se honra.

Jacobo tenía una forma especial de entender el deporte: como familia y como proyecto. Por eso su huella no se limita a nuestra selección madrileña. Durante un tiempo dirigió a la selección femenina española de boxeo. Viajó, aprendió, observó. Y lo más importante: supo traer lo aprendido. En cada concentración, Jacobo era de los que no se conformaban con “estar”: miraba, analizaba, preguntaba, absorbía. Y luego volvía con ideas prácticas, con detalles, con esa manera suya de mejorar lo pequeño para transformar lo grande. Supo aplicar experiencias de alto nivel a nuestra realidad, y hacerlo sin imponer: sumando, enseñando, orientando.

En este camino fuimos muchos los que compartimos equipo y vida: David, Ángel, Sergio, y más tarde Quique. Y alrededor, sosteniendo lo que casi nunca se ve desde fuera, también estuvieron personas clave: Enrique, el presidente, por su empuje; Marisol, secretaria de la federación, por esa labor imprescindible; y Sandra, por acompañar, sumar y empujar cuando tocaba.

Y los éxitos siguieron, como Jacobo intuía. Crevillente, Cartagena, Liencres, Madrid… nombres que para otros son solo ciudades, pero para nosotros son páginas: viajes, concentraciones, pesajes, esperas largas, abrazos después de combatir, derrotas que educan y victorias que se comparten.

A veces, el tiempo es injusto. Pero también tiene una forma extraña de ser exacto: termina confirmando quién tenía razón. Y Jacobo la tenía, porque el futuro estaba en los jóvenes… y el futuro llegó.

Jacobo, desde que te fuiste en 2023, hay días en los que uno cree que ya ha aprendido a llevarlo… y de repente aparece un detalle y vuelves entero: una frase en un calentamiento, una mirada antes de salir, una manera de decir “tranquilo, confía”, como si siguieras sentado ahí, al lado del ring.

Tú decías que en los jóvenes estaba el futuro. Y no era solo una frase: era una forma de cuidar, era apostar por el que aún no brilla, por el que está aprendiendo, por el que falla hoy para acertar mañana. Era mirar a un chaval y ver un campeón sin necesidad de que lo demostrara todavía.

En Palencia 2025, cuando fuimos campeones, te sentí. No por superstición, sino por memoria: porque ese título también tiene tu nombre, aunque no esté escrito. Está escrito en lo que nos dejaste: mentalidad, exigencia, respeto y fe.

Gracias por enseñarnos a construir. Gracias por traer lo aprendido de tus viajes y tus concentraciones y convertirlo en algo nuestro, útil, real.

Gracias por creer, incluso cuando nosotros dudábamos.

Aquí seguimos Amigo Mio.
Y como tú decías… El Futuro está en los Jóvenes

Fuerza, Honor y Mucho Boxeo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.