AEBOX/Gonzalo Campos/Foto: Adrian Rubio.
Introducción
La carrera de John Carter tuvo un punto de ruptura cuando todo parecía alineado. Número uno de Europa y aspirante oficial al título europeo absoluto, una supuesta lesión cerebral le obligó a detenerse en el mejor momento de su trayectoria. El parón se prolongó casi dos años y, cuando finalmente se demostró que no existía tal lesión —sino un defecto de nacimiento sin riesgo deportivo—, el contexto ya había cambiado.
Carter regresó sin el respaldo de antes, aceptando combates comprometidos fuera de casa y lejos de su peso natural, cayendo en dos ocasiones antes del límite y comprometiendo seriamente su carrera. Hoy, de la mano de Saga Heredia y con Boris Heredia como entrenador y mánager, vuelve a casa el próximo día 21 con una idea clara: disfrutar del boxeo y recuperar su nombre desde la calma y la ilusión.
Entrevista
Estabas en el mejor momento de tu carrera, número uno de Europa y aspirante oficial al título europeo, cuando llega el diagnóstico que te obliga a parar. ¿Cómo recuerdas aquel golpe inesperado?
Fue un momento muy duro porque, como has dicho tú, estaba a tope y ese combate iba a ser mío. Si lo hubiera perdido no hubiese sido por falta de preparación, porque a cinco semanas del combate ya estaba muy cerca del peso y me encontraba súper fuerte. Así que nada, son cosas de la vida que pasan y no queda otra que seguir adelante.
Durante casi dos años viviste con la idea de que una lesión cerebral había frenado tu carrera. ¿Qué sentiste cuando finalmente se confirmó que no era una lesión, sino un defecto de nacimiento sin riesgo deportivo?
Yo lo sabía, porque nunca había llevado un golpe excesivamente fuerte. No me habían pegado como para hacerme una lesión cerebral. Que quizá mañana me la hagan con un golpe de mucho menos poder, eso no lo sé.
Yo sabía que estaba bien y que, a los dos días de decirme eso, un médico privado me dijo que yo podía volver a pelear. Pero mi equipo no se conformaba y quería que fuera a través de la Seguridad Social.
Así que bueno, nada, no ha vuelto a ser lo mismo porque tampoco he tenido el mismo entreno. Ha sido como un antes y un después. Espero que el después que voy a tomar ahora sea mucho más fuerte que el antes que tuve anteriormente.
Ese parón llegó justo cuando todo empezaba a encajar. ¿Crees que ese tiempo fuera del ring fue más duro a nivel físico o mental?
Mentalmente, sin ninguna duda, porque yo soy un niño que entrena siempre. No he parado de entrenar en mi vida. Como más o como menos, como cualquier persona, pero no he dejado de entrenar ni un día.
Si me voy de vacaciones, busco que el hotel tenga gimnasio para poder entrenar y, si no, salgo a correr o hago algo.
Físicamente sí es verdad que he subido de peso con el parón tan grande que he tenido y me está costando bajar, pero nada fuera de lo normal.
Cuando regresaste, lo hiciste aceptando combates muy comprometidos, fuera de casa y lejos de tu peso natural. ¿Fue una decisión tomada por necesidad, por orgullo o por ambas cosas?
La primera la cogí por necesidad, porque me hacía falta el dinero y eran épocas flojas de gimnasio, así que la acepté por eso.
Pero la segunda sí es verdad que la cogí por orgullo, porque querían ponerme un rival para ir cogiendo vueltas y dije que no, que peleaba con Saúl, aunque fuese de otro peso. Cogí ese combate, a esos asaltos y a ese peso, porque me hacía falta.
Cayeron dos derrotas antes del límite que marcaron mucho tu trayectoria. Viéndolo ahora con distancia, ¿crees que volviste demasiado pronto o que el contexto no te permitió volver en condiciones?
Sí, fue demasiado pronto. La verdad es que fui sin entrenar prácticamente como yo entrenaba para los combates en los que estaba al cien por cien.
Antes, todos los días hacía manoplas y todos los días hacía físico, y para estos dos últimos combates no lo hice todo al cien por cien como tenía que hacerlo, como por ejemplo sí lo estoy haciendo ahora.
¿Hasta qué punto esas peleas condicionaron la percepción externa sobre tu carrera y sobre tu verdadero nivel como boxeador?
La verdad es que me vine muy abajo, porque habiendo ganado todo lo que había ganado en la carrera que he llevado, los tres últimos campeonatos, ganando antes del limite, y de repente vuelvo con dos personas con récord negativo, hago peleas no muy buenas y después, cuando peleo con los buenos, pierdo por KO… pues me metí en un bajón.
Pero bueno, ahora estamos metiendo todo a tope de nuevo, así que vamos a salir a ser el John Carter de siempre, a romper.
Has hablado abiertamente de que, tras el parón, ya no eras el mismo. ¿Qué es lo primero que notaste que había cambiado en ti como boxeador?
La confianza y la determinación con las que me subía al ring. Subía menos seguro, porque cuando no entrenas bien sabes que no has hecho las cosas como tenías que hacerlas, que no has estado como estabas antes, y es lógico que no subas confiado.
Ahora regresas de la mano de Saga Heredia y vuelves a pelear en casa el próximo día 21. ¿Qué significa este nuevo comienzo a nivel personal y deportivo? ¿Qué versión de John Carter quieres mostrar en este regreso: la del competidor ambicioso o la del boxeador que vuelve a disfrutar del ring?
Muy ilusionado y con muchas ganas. Conozco a Boris desde hace muchos años y tenerlo ahora como entrenador y como mánager es como tener una nueva oportunidad en mi carrera. Estoy muy motivado y contento.
No necesito el boxeo para vivir, porque puedo hacerlo de mi negocio, y ahora vuelvo por hambre, por ganas y por mí mismo. Quiero disfrutar del boxeo como lo hacía cuando empezaba, con 15 años.
Boris Heredia dice que te ve con mucha pegada y con gasolina más que suficiente para esta pelea. ¿Cómo te ves tú?
Boris me mira muy bien. Yo me veo con muchas ganas y mucha ilusión por volver a sentir esos nervios de subir al ring. Estoy como si fuese a debutar, lo juro. Hacía tiempo que no tenía estos nervios.
Hay quien se pregunta si este regreso tiene que ver con el dinero. ¿Vuelves por una cuestión económica o por algo más?
La verdad es que al principio tenía pensado volver por dinero, pero es cierto que Boris me ha dicho que mi negocio va muy bien, que me centrara en hacer mi carrera, que vivo bien con el gimnasio y que así iba a hacer más nombre.
Así que gracias a Boris ha sido por lo que no quiero volver por dinero, sino por volver a poner mi nombre arriba. Me había quitado un poco esa ambición, pero Boris me ha devuelto el hambre y la ilusión, sobre todo la ilusión.
Editorial | Volver desde la verdad
La historia de John Carter no es la de una retirada silenciosa, sino la de un parón injusto en el momento menos oportuno. Cuando regresó, lo hizo sin red, aceptando riesgos que hoy reconoce con honestidad. Ahora vuelve desde otro lugar: sin urgencias económicas, con ilusión renovada y con la necesidad íntima de volver a sentirse boxeador.
El combate del día 21 en Saga Heredia no es un ajuste de cuentas con el pasado, sino un punto de partida. Carter no vuelve para demostrar nada a nadie, sino para reconciliarse con el ring. Y en el boxeo, pocas motivaciones son tan peligrosas —y tan puras— como esa.



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