Polémica en Londres: Carlos Mena denuncia graves irregularidades en su combate ante Dascalu

AEBOX/Gonzalo Campos

Carlos Mena (10-8-1) cayó por TKO en el sexto asalto ante el invicto Andrei Dascalu (13-0) el pasado sábado en el York Hall de Londres, en disputa del WBC International Silver del peso supermedio. Pero el combate ha quedado marcado por una sucesión de irregularidades denunciadas por su entorno que van mucho más allá del resultado.


Un viaje que ya condicionó todo

El primer problema llegó antes de subir al ring. El plan inicial era viajar el jueves, pero finalmente Mena tuvo que volar en la madrugada del viernes, levantándose a las tres de la mañana y llegando al pesaje sin descanso.

Tras el vuelo, fue trasladado una hora en taxi hasta un pesaje en un lugar aislado, donde tuvo que esperar varias horas sin acceso a comida ni bebida adecuada tras dar el peso. Después, otra hora más hasta el hotel.


Alojamiento sin comida y mala recuperación

El hotel no era el acordado y, según su equipo, no reunía condiciones mínimas para un deportista. No había servicio de comidas en el alojamiento y, en la zona, las únicas opciones eran establecimientos de comida rápida, fundamentalmente pizzas muy grasientas, incompatibles con la dieta de un boxeador tras el pesaje.

Una situación que terminó afectando físicamente a Mena, que llegó a sufrir molestias estomacales en las horas previas al combate.


Primera gran alarma: los guantes no estaban en la reunión de lectura de normas

En la reunión de lectura de normas, previa al combate, se informó sobre los guantes, pero estos no estaban disponibles. Se comunicó que se habían extraviado.

Ya el día del combate, los guantes aparecieron tarde, con la velada iniciada, sin precinto y sin un control riguroso. Fueron revisados de manera superficial, en un entorno impropio para un título.

En el vestuario, además, Mena tuvo que cambiar de guantes porque los asignados estaban deformes.

La cadena de custodia del material quedó completamente en entredicho.


Un dolor que no encaja con la lógica del combate

Dentro del ring, Mena experimentó sensaciones que no reconoce como propias de un golpe convencional:

“No era un golpe que se sintiera por dentro. Era un dolor seco, justo donde impactaba, como si fuera algo duro. Como si me pegara con un martillo”.

El púgil español, con experiencia ante rivales de nivel, insiste:

“He peleado con gente muy dura y sé lo que es un golpe fuerte. Esto era distinto, desde el primero sentía los golpes como si estuviera en el octavo asalto”.

Una percepción que, unida a la falta de control sobre los guantes, genera dudas inevitables.


Sin control real tras el combate: guantes sin revisar y salida rápida

Tras el combate se produjo otro hecho significativo. Mientras a Mena sí se le retiraron los guantes en el ring, según su entorno, Dascalu no fue sometido a revisión inmediata.

El rival permaneció con los guantes puestos, realizó su entrevista y abandonó la zona sin que se comprobara ni el material ni los vendajes.

Subió con los guantes, bajó con ellos y se marchó sin control.

En un contexto donde ya existían dudas sobre la gestión del material, este detalle resulta especialmente sensible.


El antidopaje nunca se realizó

Pese a haberse anunciado previamente, el control antidopaje no se llevó a cabo.

El equipo de Mena esperó en la zona médica sin que apareciera ningún responsable. El recinto se vació sin que se realizara ninguna prueba.

“No hubo control. Y era obligatorio”.


Cuando todo falla, alguien tiene que decidir

La suma de hechos es clara: viaje sin descanso, pesaje en condiciones precarias, hotel sin alimentación adecuada, guantes sin control, ausencia de revisión y sin antidopaje.

En ese contexto, también surge una reflexión inevitable.

En el boxeo profesional, el equipo —y especialmente el manager— es quien debe proteger al boxeador. Y cuando las señales de alerta se acumulan, existe una decisión posible:

no pelear.

Una decisión difícil cuando hay una bolsa de por medio y una oportunidad importante, pero que forma parte del oficio.


Demasiadas preguntas… y una responsabilidad clara

Lo ocurrido en Londres no es solo una derrota. Es un episodio que deja dudas sobre aspectos básicos del boxeo profesional: control, supervisión y garantías.

Porque cuando fallan elementos esenciales como la gestión del material o la realización del control antidopaje, el foco no solo apunta a la organización local.

Apunta también al organismo que sanciona el combate.

En este caso, el WBC, como entidad que avala el título en juego, es quien debe garantizar que se cumplen todos los protocolos establecidos en su propia normativa: desde la cadena de custodia de los guantes hasta la obligatoriedad del antidopaje.

Si esos procedimientos no se ejecutan, la cuestión deja de ser puntual.

pasa a ser estructural.

Y ahí es donde el boxeo se juega algo más importante que un resultado:

su credibilidad, y la seguridad y la salud de los deportistas.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.