AEBOX/Gonzalo Campos
Fernando Heredia se despide del boxeo tras más de una década de carrera en la que hizo algo que no todos están dispuestos a hacer: aceptar el lugar incómodo del oficio y dignificarlo cada vez que subió al ring.
Tras haberlo ganado todo en el kickboxing —varias veces campeón del mundo—, eligió empezar de cero en el boxeo. Sin atajos. Sin protección. Sin construir un récord de escaparate. Lo hizo desde el campo amateur y, ya como profesional, entendiendo desde el primer día que su camino pasaba por viajar, aceptar retos y medirse a rivales en crecimiento, muchas veces lejos de casa y en condiciones que no siempre eran favorables.
Porque el boxeo no se sostiene solo con campeones. Se sostiene también con hombres como el que hoy nos ocupa. Boxeadores que están cuando otros eligen, que compiten donde otros negocian y que dan sentido al deporte desde un lugar que rara vez ocupa titulares.
A lo largo de estos años ha peleado dentro y fuera de España, cruzando fronteras y subiendo al ring en países como Inglaterra, Ucrania, Francia, Italia o Suiza. Siempre dio la cara. Siempre salió a ganar.
🔷 Del kickboxing al boxeo: empezar de cero
—¿Cómo empieza tu relación con el boxeo y qué te lleva a debutar como profesional en 2017?
Mi relación con el boxeo empieza cuando me desilusionan los organismos del kickboxing. Yo me dedicaba a ello, gané varios campeonatos del mundo, pero la sensación que tuve con el trato no fue buena. A partir de ahí me puse en contacto con Néstor Domínguez, que ha sido mi mánager desde ese momento hasta hoy, y empezamos el camino en el boxeo.
—Te inicias en el boxeo tras haber sido campeón mundial de kickboxing y pasas también por el amateur. ¿Qué querías experimentar en ese momento?
Quería ver qué diferencias había y cómo asimilaría trabajar solo con las manos. La verdad es que se me daba bien y me di cuenta de que podía adaptarme, así que empecé a perfeccionar detalles.

🔷 El vínculo que sostiene el camino
—Tu mánager, Néstor Domínguez, ¿qué importancia ha tenido en tu carrera?
Mi relación con Néstor para mí es una relación que traspasa el boxeo. Es una amistad, un amigo que gracias al boxeo encontré en mi camino. Me ha enseñado muchas cosas de este mundo y tenemos una relación muy grande e importante entre mánager y boxeador.
Siento que él también me ha cuidado mucho en mi trayectoria boxística y eso es muy importante para un deportista, y más aún si es tu amigo.
🔷 Una carrera sin atajos
—Nueve años como profesional, 25 combates… ¿qué titular le pondrías a tu carrera?
Trabajo, sufrimiento y dedicación. Y si quieres, puedes.
—Carrera valiente en la que desde el inicio aceptaste el rol de visitante. ¿Qué te llevó a ese camino?
Yo en el kickboxing lo había ganado todo y quería vivir el boxeo real, sin miedo a pelear en ningún sitio ni con nadie. Que no pudieran poner un pero a mi trayectoria.
🔷 Más allá del récord
—Tu récord es 8-16-1 (3 KO). ¿Qué no cuentan los números en frío?
No cuentan que he estado en las mejores galas, que he peleado con los mejores y que muchas decisiones han sido cuestionadas. Otras no, pero es parte del boxeo, por mala suerte.
🔷 El combate que lo explica todo
—¿Qué combate te hizo decir: “para esto vine al boxeo”?
Uno de los últimos, contra Daniel Mukoko en Galicia. Volví a bajar al peso medio, hice una preparación genial y además peleamos por la gente afectada por la DANA en Valencia. Yo venía también de haber perdido mi casa en la riada de Sant Llorenç de Cardassar. Fue un combate durísimo, muy limpio, una gran guerra.
🔷 La decisión más difícil
—Has estirado el chicle hasta los 44 años. ¿Cuándo empieza a rondarte la idea de dejarlo?
El día que mi hija pequeña se puso a llorar viéndome pelear. Estaba sangrando y me di cuenta de que mi familia empezaba a dejar de disfrutar verme subir al ring.

🔷 La vida después del ring
—Una vez dado el paso, ¿qué viene ahora?
Disfrutar de mi familia, empezar el camino en el boxeo con mi hijo, que no se le da mal, seguir compitiendo en otro tipo de pruebas como Hyrox, seguir dando clases de boxeo, apoyar a la Federación Balear con la experiencia que tengo y seguir vinculado de algún modo.
🔷 Lo que se queda y lo que se va
—¿Qué es lo que más y lo que menos vas a echar de menos?
Lo que más, esos momentos previos a la pelea, cuando superas el miedo y te subes al ring a demostrar el trabajo que has hecho. Empiezas a disfrutar ahí.
Lo que menos, que solo se mire el récord. No pelean los que tienen que pelear con los que tienen que pelear. Muchos récords no hablan del boxeador, hablan de otra cosa.
🔷 La verdad que no se ve
La conversación se detiene en una idea que define el boxeo desde dentro.
“Es una sensación que solo la tiene el boxeador”.
🔷 Epílogo
Porque el boxeo no siempre cuenta bien sus historias.
La de Fernando Heredia (8-16-1, 3 KO) no está en el récord, sino en el lugar que ocupó durante más de una década: el de quien acepta el combate, viaja, compite y sostiene el oficio sin pedir nada a cambio.
Peleó donde hizo falta, contra quien tocaba y en condiciones que muchas veces otros no aceptarían. Y lo hizo siempre con una idea clara: subir al ring a ganar.
Eso no siempre se refleja en las cartulinas. Pero permanece.
Porque esta es la historia de un gladiador del siglo XXI.
Y ahora sí, ha llegado el momento del descanso.
Gracias por tu esfuerzo. Gracias por tu honestidad. Gracias por tanto, Fernando.


