AEBOX/Gonzalo Campos
El invicto cántabro Alberto Arroyo volvió a demostrar anoche que su carrera profesional está siendo construida lejos de los caminos fáciles. El púgil de San Vicente de la Barquera (4-0, 1 KO) superó una durísima prueba ante el argentino José Luis Commisso, con quien protagonizó uno de los combates más intensos y entretenidos de la noche en el Polideportivo Municipal de San Vicente de la Barquera.
La velada tuvo además un significado especial para el entorno del boxeo nacional, ya que suponía el debut como mánager del boxeador amateur y propietario del Team Thunder de Marín (Pontevedra), Aaron González, que este mismo año alcanzará la histórica cifra de 300 combates amateur, un registro prácticamente inédito en el boxeo español moderno.
Un rival que fue a pelear de verdad
Desde el primer asalto, ambos púgiles se plantaron en el centro del ring sin especular, aceptando el intercambio continuo y ofreciendo un combate vibrante que terminó levantando al público de sus asientos.
Commisso dejó claro desde el inicio que no había viajado a Cantabria para limitarse a sobrevivir, sino para competir de verdad. El argentino respondió a cada ataque de Arroyo y aceptó constantemente el toma y daca.
El primer asalto fue tremendamente equilibrado, aunque el boxeador local pudo inclinar ligeramente la balanza gracias a pequeños detalles y a una mayor iniciativa ofensiva.
Arroyo encontró el timing
En el segundo round comenzó a aparecer la mejor versión del cántabro. Arroyo empezó a leer perfectamente las entradas de su rival y castigó con enorme precisión mediante el gancho de derecha cada vez que Commisso trataba de romper la distancia.
El trabajo táctico del español comenzó a marcar diferencias, conectando manos claras y frenando parte de la agresividad del argentino.
Un tercer asalto espectacular
El tercer episodio dejó los mejores momentos del combate. Arroyo conectó un jab durísimo en plena entrada de Commisso que terminó dañando seriamente la nariz del argentino, que comenzó a sangrar de inmediato.
A partir de ahí, el púgil cántabro insistió con el gancho y el crochet, precisamente una de las consignas marcadas desde su esquina, logrando poner en dificultades al visitante en varias ocasiones.
“Lo iba conectando muy bien, sobre todo el gancho y el crochet. Lo puso en peligro varias veces”.
Sin embargo, el argentino volvió a demostrar su peligro en el tramo final del asalto, cazando a Arroyo con una mano muy dura que obligó al local a agarrarse para recuperarse.
Una filosofía clara de crecimiento
El cuarto asalto mantuvo el mismo guion: intercambio constante, presión y un combate abierto hasta el final, aunque las manos más claras siguieron siendo las de Arroyo.
Tras el combate, Aaron González explicó a AEBOX la filosofía con la que pretende dirigir la carrera profesional del cántabro, apostando por rivales competitivos y peleas reales que permitan crecer al púgil tanto deportiva como competitivamente.
“No queremos rivales que vengan a dejarse caer. Queremos combates reales, rivales que vengan a ganar y que hagan crecer a Alberto como deportista y en el ranking”.
Con esta nueva victoria, Alberto “Boom Boom” Arroyo continúa consolidando una progresión seria y cada vez más interesante dentro del peso ligero nacional.


