AEBOX/Gonzalo Campos
Jero García es una de las figuras más influyentes y reconocibles del boxeo español. Boxeador, entrenador, educador, escritor y comunicador, ha conseguido trascender las cuerdas del ring para convertirse en una de las principales voces de nuestro deporte. Su trabajo con jóvenes en riesgo de exclusión, su constante presencia en medios de comunicación y su labor educativa han llevado los valores del boxeo a ámbitos donde pocas veces había llegado este deporte.
Ahora regresa a las librerías con Camino de vuelta, una nueva novela que sucede a la exitosa Cola de lagartija, una obra que terminó encontrando un sorprendente recorrido en colegios, institutos y proyectos educativos de toda España. Conversamos con él sobre literatura, juventud, educación, redes sociales y la actualidad de un boxeo español que sigue observando con la misma sinceridad que le ha caracterizado durante toda su trayectoria.
El éxito inesperado de Cola de lagartija
Jero, acaban de pasar casi tres años desde la publicación de Cola de lagartija. Cuando miras atrás, ¿qué balance haces hoy de aquella aventura literaria?
Mi primera novela siempre tendrá un hueco en mi corazón. Fue un viaje duro pero reconfortante, hicimos una autobiografía encubierta que curó muchas heridas.
Me quedo con que una pequeña historia de boxeo ayudó a muchísimas familias y colegios. Eso no tiene precio.
La novela tuvo una gran acogida y alcanzó una segunda edición. ¿Esperabas una respuesta tan positiva por parte de los lectores?
Ni en mis mejores sueños pensé que un humilde cuento pugilístico basado en mi vida estuviera en las estanterías como lo más vendido.
Pero si algo me atravesó el alma no fueron las ventas ni el feedback de la gente. Fueron los proyectos en colegios especiales donde estudian chavales con dificultades, llamados “Proyecto Cola de Lagartija”.
¿En qué momento te diste cuenta de que el libro había conectado con mucha gente más allá del mundo del boxeo?
Las redes sociales en algunos casos son nefastas, pero en otras ocasiones son maravillosas, y la respuesta de padres, chavales, gente de nuestro gremio y demás personas que lo leyeron fue estupenda.
¿Te enseñaron los lectores cosas sobre tu propia historia que tú mismo no habías percibido mientras escribías?
Sin ninguna duda. No hay mejor maestro que el que aprende de sus alumnos, no hay mejor padre que el que aprende de sus hijos y no hay mejor escritor que el que aprende de sus lectores.
“No hay mejor escritor que el que aprende de sus lectores”
¿Qué mensaje de un lector recuerdas con más cariño o emoción?
La madre de un alumno que vino a que le firmara el libro.
—Mari, cariño. ¿Te ha gustado el libro?
—¿Cómo no me va a gustar, Jero? Si me lo he leído en una tarde.
—No me digas.
—En casa no cenó nadie hasta que no me lo terminé.
—¿Pero por qué?
—No podía dejaros solos, ni a Cola ni a ti.
¿Qué diferencias encontrará el público entre Cola de lagartija y este nuevo Camino de vuelta?
A nivel literario es un manuscrito más maduro. Sigue siendo una historia de boxeo basada en la pura realidad. Se entrecruzan historias en un gimnasio de boxeo, en el barrio y en un ring.
Es un libro que no deja indiferente a nadie. ¡Os lo prometo!
Educar en tiempos de inmediatez
Gran parte de tu vida ha estado dedicada a trabajar con jóvenes. ¿Qué problemas te preocupan más hoy de las nuevas generaciones?
La falta de valores, de objetivos y de una vacuna contra la frustración. Ser prisioneros de la inmediatez no es bueno, sobre todo si no te enseñan a frenar.
¿Crees que los chavales actuales tienen más dificultades o simplemente se enfrentan a desafíos distintos a los de tu época?
Tienen distintas dificultades, ni mayores ni menores, distintas. Si yo tuviera que elegir, me volvería a mi Carabanchel de los 80. No me gusta lo que veo, pero no significa que sea más dificultoso.
¿Qué daño está haciendo la cultura de la inmediatez que imponen las redes sociales?
Muchísimo. Las redes sociales no son malas, lo que es malo es su nefasto uso.
El problema de la dependencia del “like” conlleva depender de algo completamente virtual. Podemos decir que es la heroína de este siglo, muchos problemas de salud mental conlleva.
“La dependencia del ‘like’ es la heroína de este siglo”
¿Qué sigue teniendo el boxeo que muchos jóvenes no encuentran en otros ámbitos de su vida?
Tres recompensas inmediatas: la física, la mental y la conductual.
Las dos primeras son claras y meridianas; la tercera son los valores positivos que te regalan los deportes de contacto.
“El boxeador de Instagram es un error”
¿Cuál es el error más frecuente que ves en los jóvenes púgiles de hoy?
Dos muy claros: querer resultados rápidos y no tolerar la frustración.
Y una segunda: querer boxear para los demás. La peor equivocación, ser boxeador de Instagram. Subirte a un ring a jugarte la vida tiene que ser por ti, no por nadie.
“Subirte a un ring a jugarte la vida tiene que ser por ti, no por nadie”
¿Qué es lo primero que detectas cuando tienes delante a alguien con potencial para llegar lejos?
“El trabajo supera al talento cuando el talento no trabaja”; esta frase la tengo tatuada y no me fío del talento. En boxeo dura poco.
Un boxeo español en crecimiento
¿Cómo ves la salud del boxeo español en estos momentos?
Cada vez mejor a nivel técnico. Tenemos mejores peleadores y mejores entrenadores.
Donde no crecemos es en las promociones, ahí vamos más lentos, pero soy positivo.
¿Qué es lo que más te ilusiona del panorama actual?
Tenemos boxeo todos los fines de semana en televisión. Nunca había pasado tal cosa.
¿Y qué es lo que más te preocupa?
Que los promotores no estemos a la altura del nivel pugilístico de nuestros chicos.
La Federación Española está haciendo según mi opinión la mejor gestión de la historia de nuestro deporte, con Felipe Martínez como referente. Pero si mañana te nombraran presidente de la Federación Española, ¿cuáles serían las tres primeras medidas que tomarías?
La primera, dimitir; la segunda, apoyar a Felipe; y la tercera, volver a apoyar a Felipe.
Posdata: No es peloteo. En realidad no tengo una relación especialmente buena con la Federación, pero eso no me impide reconocer que son quienes mejor trabajo han hecho, hacen y creo que harán. Así que mi opinión es sincera y no le doro la píldora a nadie. Simplemente digo lo que pienso.
“La primera medida sería dimitir; la segunda, apoyar a Felipe; y la tercera, volver a apoyar a Felipe”
El boxeador sigue siendo el eslabón más débil
Has vivido el boxeo desde prácticamente todas sus perspectivas. ¿Quién sigue siendo el gran perjudicado dentro del negocio: el boxeador o el aficionado?
El boxeador. Es el eslabón más débil de la cadena.
¿Crees que Zuffa Boxing puede ayudar a ordenar el deporte o existe el riesgo de concentrar demasiado poder en pocas manos?
Difícil que el boxeo se convierta en una empresa como la UFC.
Educador, siempre educador
Has sido boxeador, entrenador, educador, actor, comunicador y escritor. ¿Con cuál de todas esas facetas te identificas más hoy?
Educador, siempre educador. Todo es consecuencia de ello.
“Educador, siempre educador. Todo es consecuencia de ello”
¿Qué le diría el Jero actual al joven que un día entró en un gimnasio buscando una oportunidad?
Tranquilo, bro. Tranquilo…
Y cuando un lector cierre la última página de este nuevo libro, ¿qué te gustaría que entendiera sobre Jero García que quizá todavía no conoce?
Que debería vivir tres vidas para agradecer al deporte todo lo que ha hecho por mí.
“Debería vivir tres vidas para agradecer al deporte todo lo que ha hecho por mí”
Epílogo
Hablar con Jero García siempre deja la sensación de que el boxeo es únicamente el punto de partida. A lo largo de su vida ha peleado sobre el ring, ha trabajado desde la esquina, ha escrito libros, ha aparecido en televisión y ha dedicado incontables horas a ayudar a jóvenes que buscaban una oportunidad. Sin embargo, después de tantos caminos recorridos, sigue definiéndose con una sola palabra: educador.
Quizá por eso Camino de vuelta va mucho más allá de una novela de boxeo. Como ya ocurrió con Cola de lagartija, sus historias hablan de segundas oportunidades, de caídas, de aprendizaje y de la capacidad que tiene el ser humano para reinventarse cuando encuentra a alguien que cree en él.
En una época dominada por la inmediatez, las apariencias y la búsqueda constante de aprobación, Jero sigue defendiendo los mismos valores que aprendió en el gimnasio: trabajo, disciplina, respeto y perseverancia. Valores que considera tan necesarios hoy como cuando comenzó a abrirse camino en el Carabanchel de los años ochenta.
Al finalizar esta conversación queda claro que ni los libros, ni los focos, ni la popularidad han cambiado la esencia de quien un día encontró refugio entre las cuerdas de un ring. Quizá por eso su última respuesta resume mejor que ninguna otra toda una trayectoria.
«Debería vivir tres vidas para agradecer al deporte todo lo que ha hecho por mí.»
Y, escuchándole, resulta difícil no pensar que el boxeo también debería estar agradecido por todo lo que Jero García ha hecho por él.


