Fallece Jesús Morata, el caballero del arbitraje español

AEBOX/Gonzalo Campos

El oficial internacional zaragozano desarrolló una destacada trayectoria en EBU, IBF y WBA, pero quienes le conocieron destacan sobre todo su elegancia, su educación y su amor inquebrantable por el boxeo

El boxeo español está de luto. El oficial internacional zaragozano Jesús Antonio Morata García ha fallecido esta madrugada tras una larga lucha contra la enfermedad.

Árbitro y juez de reconocido prestigio, desarrolló una extensa carrera internacional que le llevó a formar parte de organismos como la EBU, la IBF y la WBA, participando en campeonatos nacionales, europeos y mundiales durante varias décadas. Su última actuación como árbitro tuvo lugar en octubre de 2024, mientras que su último Campeonato de España lo ofició en abril de ese mismo año.

Sin embargo, quienes mejor le conocieron coinciden en que su legado va mucho más allá de los títulos y grandes eventos en los que participó. Morata fue una de esas personas que dejaban huella por su elegancia, su educación y su forma de entender el boxeo y la vida.

Un señor de la cabeza a los pies

Más allá de su brillante trayectoria arbitral, Jesús Morata era una figura inconfundible en cualquier velada. Presumido en el mejor sentido de la palabra, cuidaba hasta el último detalle de su imagen personal. Sus impecables trajes, sus pajaritas perfectamente escogidas y sus relucientes zapatos formaban parte de una personalidad elegante que le acompañó durante toda su vida.

De porte distinguido y siempre impecablemente arreglado, Morata era además un hombre muy bien parecido, algo que sus compañeros solían comentar con admiración y cariño. Sin embargo, quienes le conocieron de verdad coinciden en que su principal virtud no estaba en su apariencia, sino en su forma de ser.

Jesús Morata era elegantísimo en su aspecto tanto como en su trato. La impecabilidad con la que cuidaba su imagen encontraba reflejo en su manera de relacionarse con los demás: siempre educado, respetuoso, cordial y atento. En un deporte donde las personalidades fuertes suelen ocupar el primer plano, él se ganó el cariño y el respeto de todos desde la discreción, las buenas maneras y una caballerosidad cada vez menos frecuente.

Educado, respetuoso y atento con todo el mundo, representaba una manera de entender el boxeo basada en el compañerismo, la cortesía y el respeto. Era, en definitiva, un señor de la cabeza a los pies. Uno de esos personajes cada vez más difíciles de encontrar y cuya presencia engrandecía cualquier reunión, cualquier viaje y cualquier velada de boxeo.

Manuel Oliver: «Fue uno de los mejores árbitros que ha dado España»

Si alguien está autorizado para valorar la carrera de Jesús Morata es Manuel Oliver. Considerado por muchos el árbitro internacional español más importante de todos los tiempos, compartió con el zaragozano innumerables veladas, campeonatos y experiencias durante décadas.

«Era una excelente persona y un gran, gran árbitro. Trabajé con él en muchísimas ocasiones y me llevaba con él como si fuera un hermano.»

Oliver recordó también la extensa trayectoria de Morata dentro de los principales organismos del boxeo mundial.

«Trabajó muchos años en la asociación, estuvo en la EBU durante bastante tiempo, también en la IBF y colaboró en numerosas ocasiones con la WBA. Tenía una trayectoria muy completa. Hizo muchísimos campeonatos mundiales, campeonatos de Europa, intercontinentales e internacionales.»

Pero más allá de los nombramientos y de los títulos disputados, el veterano árbitro quiso destacar la calidad de Morata sobre el cuadrilátero.

«Le veías trabajar encima del ring y era espectacular. Siempre he dicho, y lo mantendré toda la vida, que fue uno de los mejores árbitros que ha dado España.»

Oliver también recordó una imagen muy característica de su compañero.

«Al estar tan delgadito se movía por el ring como una pavesa. Era un fenómeno encima del cuadrilátero.»

Con la emoción visible en sus palabras, concluyó con una frase que resume el sentimiento de muchos de los que compartieron camino con el oficial zaragozano.

«Todo lo que te diga es poco de Jesús Morata.»

José Lázaro Carrasco: «Nunca dejó el boxeo, jamás en la vida»

El juez internacional español José Lázaro Carrasco recibió la noticia con enorme tristeza y recordó décadas de amistad, viajes y trabajo conjunto junto a Morata.

«Tengo muy gratos recuerdos de él. Era una persona extraordinaria. Compañero de fatigas, compañero de viajes, compañero de mil luchas y además muy afín a mis ideas sobre el boxeo español.»

Lázaro rememoró también algunos episodios vividos junto al árbitro zaragozano durante los años más intensos de sus carreras.

«Cuando tuvo problemas en Aragón, yo le hice la licencia por Madrid. Siempre estuvimos muy unidos.»

Entre los recuerdos más entrañables, evocó con cariño los innumerables desplazamientos que compartieron durante años.

«Siempre decía que no había nada más peligroso que subirse a un avión con Jesús Morata y Paco Vázquez. Aquello era un sinvivir.»

Un caballero de la vieja escuela

Para Lázaro, Morata representaba una forma de entender el boxeo que hoy resulta cada vez más difícil encontrar.

«Lo definiría como una de las personas más elegantes, tanto en el trato como en la vestimenta, que me he encontrado en el mundo del boxeo.»

La imagen que describe es la de un hombre meticuloso hasta el último detalle.

«Llevaba siempre sus zapatos de charol brillantes, una uniformidad impecable y una pajarita nueva casi cada vez que iba a una velada.»

Con una sonrisa, recordó también una de sus características más conocidas.

«Era imposible encontrar una persona más charlatana. A veces había que decirle: ‘Morata, cállate ya un rato’, porque no paraba.»

Sin embargo, detrás de las anécdotas aparecía la admiración por una vida entera dedicada al boxeo.

«Trabajó de forma impecable en Aragón, en la Federación Española y también en muchas veladas con nosotros en Madrid. Fue una persona que luchó por el boxeo durante toda su vida.»

Uno de los aspectos que más impresionó a quienes le conocieron fue la manera en la que afrontó los problemas de salud que le acompañaron durante los últimos años.

«Nunca quiso dejar el boxeo. Luchó muchísimo contra su enfermedad. Hay personas que después de una traqueotomía apenas pueden hablar y él se defendió como gato panza arriba.»

Lázaro considera que esa capacidad de resistencia define perfectamente quién fue Jesús Morata.

«Era un hombre digno de aprender y digno de recordar para siempre. Un tío grande, de la vieja escuela, de los que luchaban por el boxeo y defendían este deporte a muerte, por muchas trabas que encontraran en el camino.»

Además, quiso destacar su fortaleza y su capacidad para seguir adelante pese a las dificultades físicas que le provocó la enfermedad.

«Luchó muchísimo hasta el punto de que mucha gente con lo que él tuvo apenas puede hablar, y él se defendió como gato panza arriba. Es un tío digno de aprender y digno de recordar para siempre.»

El dirigente madrileño concluyó con un recuerdo íntimo de los muchos viajes compartidos junto a quien consideró uno de sus grandes amigos dentro del boxeo.

«Compartí habitación con él en innumerables ocasiones. Siempre me acuerdo de que se mojaba las manos en el lavabo y se peinaba hasta las cejas. Era un tío maravilloso. No puedo decir otra cosa.»

Agapito Gómez Álvarez: «Era un gran profesional y un amigo todavía mejor»

El árbitro y juez internacional español Agapito Álvarez también quiso sumarse al homenaje a Jesús Morata, mostrando su pesar por la pérdida de quien fue compañero durante muchos años dentro del boxeo.

«¿Qué te voy a decir de Jesús Morata? Era un gran profesional y un amigo todavía mejor.»

Visiblemente afectado por la noticia, Álvarez recordó la larga batalla que Morata mantuvo contra la enfermedad.

«Ha sido un dolor muy grande. Esta mañana me enteré de la noticia y lo he sentido muchísimo.»

El veterano oficial quiso además trasladar públicamente su apoyo a los familiares y allegados de Morata.

«Doy mi más sentido pésame a su familia, a sus amigos y a todas las personas que le querían.»

Pablo González: «Siempre me pareció un señor»

El presidente del Comité de Árbitros de la Comunidad de Madrid, Pablo González, lamentó el fallecimiento de Jesús Morata y destacó la impresión que siempre le transmitió el oficial zaragozano.

«Es una putada, porque era un tío joven y cuando eres joven estas cosas duelen más.»

Aunque coincidió con él en pocas ocasiones, principalmente en Campeonatos de España, su recuerdo permanece intacto.

«Siempre me pareció un señor. Un tío elegante, serio y siempre con buenas palabras.»

González reconoce que no llegó a conocerle profundamente, pero sí la imagen que proyectaba allá donde iba.

«El poco trato que tuve con él siempre fue muy grato. Era una persona que transmitía elegancia, educación y respeto.»

Con un sencillo mensaje de despedida, concluyó su recuerdo hacia quien fue una figura respetada dentro del arbitraje español.

«Que descanse en paz.»

Así queda mucho más limpio, mantiene exactamente lo que ha dicho Pablo y, además, encaja perfectamente con el hilo conductor del artículo: la elegancia, la educación y el respeto que todos destacan de Morata.

Un legado que permanecerá

Jesús Morata perteneció a una generación de oficiales que ayudaron a prestigiar el arbitraje español dentro y fuera de nuestras fronteras. Participó en campeonatos mundiales, europeos y nacionales, representando al boxeo español con profesionalidad y dedicación durante décadas.

Pero quienes mejor le conocieron coinciden en que su legado va mucho más allá de los combates que dirigió. Permanecerá el recuerdo del amigo, del compañero de viajes, del conversador incansable, del hombre elegante que nunca renunció a su sonrisa ni a su pasión por este deporte.

Quienes tuvimos la fortuna de conocerle sabemos que detrás del impecable árbitro internacional había una persona excepcional. Un hombre educado, cercano, siempre dispuesto a conversar y a compartir una historia o una anécdota. De esos compañeros que dejan huella y cuyo recuerdo permanece mucho después de que se apaguen las luces del ring.

Porque para quienes compartieron camino con él, Jesús Morata no fue únicamente uno de los mejores árbitros de su generación. Fue, sobre todo, un caballero del boxeo español.

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