AEBOX/Gonzalo Campos
El madrileño estaba atravesando su mejor momento cuando una profunda herida en el cuero cabelludo obligó a detener la pelea. Las cartulinas decretaron combate nulo y el título europeo del peso wélter continúa vacante
El Campeonato de Europa del peso wélter seguirá sin propietario. Aarón Alhambra y el invicto belga Anas Messaoudi ofrecieron una pelea intensa, táctica y cada vez más emocionante en el Hipódromo de la Zarzuela de Madrid, pero una lesión accidental en el sexto asalto obligó a detener el combate antes de tiempo y llevó a los jueces a dictaminar un combate nulo tras el recuento de las puntuaciones acumuladas.
El resultado dejó un sabor amargo en ambos bandos y también entre los aficionados, que comenzaban a disfrutar de una pelea que parecía dirigirse hacia sus mejores momentos cuando llegó la interrupción definitiva.
Mejor inicio del belga
Los primeros compases favorecieron a Messaoudi. El púgil belga encontró rápidamente la distancia adecuada, trabajando con eficacia en la media distancia y aprovechando su precisión para ir sumando puntos.
Aarón Alhambra tuvo dificultades para encontrar continuidad en sus acciones durante los dos primeros asaltos. El madrileño buscaba acortar espacios y aumentar la presión, pero el invicto visitante supo controlar el ritmo y castigar con acierto cada error del español.
La reacción de Alhambra
La situación comenzó a cambiar en el tercer asalto.
Alhambra ajustó su planteamiento y empezó a mostrar una versión mucho más agresiva y decidida. El madrileño tomó la iniciativa, aumentó el volumen de trabajo y consiguió equilibrar un combate que parecía haber comenzado cuesta arriba.
Además, el belga terminó ese episodio con un corte en una ceja, consecuencia de la dureza de los intercambios y un factor que comenzaba a añadir incertidumbre al desarrollo del combate.
El cuarto asalto confirmó la mejoría del español. Aunque Messaoudi intentó ralentizar el ritmo y convertir la pelea en una batalla más táctica, Alhambra logró imponer ligeramente su trabajo y continuó ganando confianza sobre el cuadrilátero.
Un quinto asalto de gran nivel
La pelea alcanzó uno de sus momentos más brillantes en el quinto episodio.
Fue un asalto de gran calidad técnica y enorme igualdad. Aarón asumió buena parte del trabajo ofensivo y del desgaste físico, intentando romper la movilidad del belga y llevar la iniciativa en los intercambios.
Messaoudi, sin embargo, volvió a demostrar por qué llegaba invicto a Madrid. Muy peligroso a la contra, encontró varias respuestas precisas que mantuvieron el equilibrio en las acciones y obligaron al español a mantenerse permanentemente concentrado.
«La pelea había entrado en una fase apasionante. Alhambra crecía con el paso de los asaltos mientras Messaoudi seguía demostrando un enorme peligro cada vez que encontraba espacio para contragolpear.»
El combate se rompe en el mejor momento de Aarón
El sexto asalto estaba siendo el mejor de Aarón Alhambra en toda la pelea.
El madrileño había logrado imponer su ritmo, encontrar con frecuencia el camino hacia su rival y comenzar a inclinar el combate a su favor. La iniciativa era claramente española y las sensaciones sobre el ring parecían apuntar hacia un cambio definitivo en la dinámica de la contienda.
Pero entonces llegó la acción que lo cambió todo.
Un choque accidental provocó una profunda herida en el cuero cabelludo de Alhambra. La hemorragia obligó al árbitro a detener inmediatamente las acciones para que el médico examinara la lesión.
Tras la revisión médica se determinó que el combate no podía continuar con las garantías necesarias para la seguridad del boxeador madrileño.
Un desenlace que pide revancha
Al haberse disputado los asaltos mínimos reglamentarios para acudir a las cartulinas, se procedió al recuento de las puntuaciones acumuladas hasta el momento de la detención.
El resultado final fue de combate nulo, dejando vacante el Campeonato de Europa del peso wélter y cerrando de forma abrupta una pelea que prometía ofrecer todavía muchas emociones.
La decisión fue reglamentaria, pero dejó la sensación de que la historia había quedado incompleta. Messaoudi había dominado los primeros compases, Alhambra había reaccionado con fuerza y el combate se encontraba en pleno proceso de definición cuando la lesión obligó a detenerlo.
Por eso, más que una conclusión, la noche de Madrid parece haber abierto una nueva puerta. Con el cinturón europeo todavía sin dueño y sin un vencedor claro sobre el ring, la opción de una revancha aparece como la solución más lógica para resolver una rivalidad que esta vez quedó suspendida antes de tiempo.


