AEBOX/Gonzalo Campos
El combate por el Campeonato de Europa del peso supermedio ante el danés Oliver Zaren fue suspendido antes de finalizar el cuarto asalto debido a las adversas condiciones meteorológicas que azotaron el Hipódromo de la Zarzuela de Madrid
Lo que debía convertirse en la noche más importante de la carrera profesional de José Luis Navarro Jr. terminó quedando suspendido por culpa de una tormenta que acabó imponiéndose al boxeo. El combate por el Campeonato de Europa vacante del peso supermedio entre el español y el invicto danés Oliver Zaren fue detenido antes de finalizar el cuarto asalto y declarado oficialmente No Contest por las autoridades de la Unión Europea de Boxeo.
El Hipódromo de la Zarzuela de Madrid acogía una de las veladas más importantes del año para el boxeo español. Allí estaba José Luis Navarro, dispuesto a culminar un camino lleno de sacrificios, derrotas dolorosas y reconstrucciones constantes. Después de conquistar el título Silver EBU y situarse a las puertas de Europa, el cordobés tenía por fin la oportunidad por la que llevaba años trabajando.
Enfrente se encontraba un rival de enorme entidad. Oliver Zaren llegaba invicto, con diecinueve victorias profesionales y la vitola de una de las figuras emergentes del boxeo europeo. El danés, ligeramente más alto y con mayor alcance, trató desde el inicio de imponer un boxeo basado en el control de la distancia y el trabajo desde fuera, aprovechando además su condición de zurdo.
Lo poco que pudo verse sobre el cuadrilátero dejaba entrever precisamente ese interesante choque de estilos. Navarro buscaba presionar, acortar espacios y aumentar el ritmo de combate, mientras Zaren intentaba gobernar las acciones desde la larga distancia.
Sin embargo, el protagonismo fue pasando poco a poco del ring al cielo madrileño.
La lluvia comenzó a ganar intensidad conforme avanzaban los minutos. Lo que inicialmente parecía una molestia terminó convirtiéndose en un serio problema para la disputa de un campeonato de esta importancia. La lona empezó a deteriorarse y los desplazamientos de ambos boxeadores se hicieron cada vez más complicados.
La situación fue empeorando progresivamente hasta el punto de comprometer la seguridad de los contendientes. A ello se sumaron problemas técnicos y un corte de suministro eléctrico que terminaron de complicar una noche que se iba alejando cada vez más de la normalidad exigible a un evento de semejante categoría.
Tras valorar las circunstancias, las autoridades de la EBU decidieron suspender definitivamente el combate antes de que concluyera el cuarto asalto. Al no haberse alcanzado el mínimo reglamentario necesario para acudir a las cartulinas, el enfrentamiento fue declarado oficialmente sin decisión.
«La tormenta impidió que José Luis Navarro y Oliver Zaren resolvieran sobre el ring quién merecía el Campeonato de Europa.»
La sensación final fue inevitablemente de frustración. Navarro veía cómo quedaba aplazada la oportunidad más importante de su trayectoria profesional cuando apenas comenzaba a desarrollarse el combate. Zaren, por su parte, tampoco tuvo ocasión de demostrar plenamente las cualidades que le habían llevado a Madrid con un impecable récord de invicto.
Ahora será la EBU quien deba pronunciarse sobre el futuro inmediato del campeonato. Todo apunta a que la solución más lógica pasará por una nueva designación entre ambos púgiles para decidir un cinturón que continúa sin propietario.
Una retransmisión muy por debajo de la importancia del evento
La suspensión del combate principal terminó siendo el episodio más visible de una noche complicada para los aficionados. Sin embargo, los problemas comenzaron mucho antes de que la lluvia hiciera imposible continuar el Navarro-Zaren.
Resultó especialmente frustrante porque la retransmisión contó con dos profesionales del prestigio de Gonzalo Rodríguez y Emilio Marquiegui, voces de referencia para cualquier aficionado al boxeo español. Pese a ello, la producción televisiva estuvo muy lejos del nivel que requería una velada de estas características.
Durante toda la noche se sucedieron cortes de señal, interrupciones constantes y numerosos problemas técnicos que dificultaron enormemente el seguimiento de los combates. El título mundial WBA Youth conquistado por Cintia Sánchez frente a la mexicana Keyla Jiménez pudo seguirse únicamente a ráfagas en varios momentos importantes de la pelea. El Campeonato de Europa entre Aarón Alhambra y Anas Messaoudi tampoco escapó a las incidencias.
A ello se añadió la ausencia de elementos básicos en cualquier retransmisión deportiva moderna: sin cronómetro visible durante buena parte de la emisión, sin grafismos permanentes con información relevante, sin estadísticas y sin herramientas que ayudaran al espectador a seguir adecuadamente el desarrollo de los combates.
La lluvia y el posterior apagón fueron circunstancias extraordinarias imposibles de controlar. Los problemas de retransmisión, no.
El boxeo español ofreció motivos suficientes para disfrutar de una gran noche. Cintia Sánchez conquistó un título internacional, Aarón Alhambra protagonizó un intenso Europeo y José Luis Navarro estaba ante la oportunidad de su vida. Por desgracia, demasiados aficionados no pudieron seguirlo en las condiciones que merecía una velada de semejante importancia.
El sueño europeo de José Luis Navarro queda aplazado. La esperanza de verlo campeón sigue intacta. La noche, sin embargo, dejó demasiadas cuentas pendientes.


