AEBOX/Vicente Campos/–San Isidro de Níjar (Almería) volvió a vibrar con el boxeo de alto nivel en una noche que terminó con una imagen clara: Mari Carmen “Maribicho” Romero levantando el brazo tras una victoria de enorme valor deportivo y emocional. La boxeadora española se impuso por decisión unánime a la polaca Ewelina Pękalska en un combate durísimo por el título WBC Silver del peso mosca.
El triunfo no fue cómodo ni mucho menos. Fue una pelea de las que dejan huella, con intercambios constantes, presión en corta distancia y momentos de máxima exigencia física para ambas púgiles. Desde el primer asalto quedó claro que no habría tregua: ritmo alto, choques continuos y una batalla táctica que se fue endureciendo con el paso de los rounds.
Mari Carmen Romero supo sostener mejor el desgaste. En un combate igualado por tramos, su capacidad para mantener la actividad, responder en los momentos clave y no perder la iniciativa acabó inclinando la decisión de los jueces a su favor. El veredicto unánime reflejó una lectura clara: consistencia y control en los momentos decisivos.
Del otro lado, Ewelina Pękalska ofreció una resistencia feroz, llevando la pelea a un terreno incómodo y físico que exigió lo máximo a la española. Lejos de un combate cómodo, ambas terminaron visiblemente castigadas tras una auténtica guerra en el ring.
El contexto añadía aún más valor al triunfo. Romero regresaba tras una lesión importante en la mano, un factor que siempre genera incertidumbre en el rendimiento y en la confianza de golpeo. Sin embargo, su actuación no mostró dudas: se mantuvo firme durante toda la pelea y acabó coronándose con un cinturón que la vuelve a situar en el mapa internacional.
Níjar, una vez más, fue testigo de una noche de boxeo intenso. Y Romero salió de ella no solo como ganadora, sino como una boxeadora que reafirma su capacidad para competir —y ganar— en escenarios exigentes.


