AEBOX/José González “Ronin”/— Este pasado mes de junio se ha celebrado el II Torneo Abierto José Valenciano, una cita que ya empieza a tener un peso especial dentro del calendario del boxeo madrileño. Un torneo dedicado a las categorías Joven y Junior, masculino y femenino, donde se ha podido ver el presente y el futuro de nuestro boxeo, pero también el respeto a una figura que forma parte de la historia de este deporte: José Valenciano.
La competición reunió a 110 deportistas, una cifra que demuestra el crecimiento, la ilusión y el trabajo que hay detrás del boxeo base. Hasta Madrid llegaron equipos y deportistas de Cantabria, Zaragoza , Navarra Barcelona y Málaga, además de la presencia de muchísimas escuelas y clubes de la Comunidad de Madrid, que volvieron a demostrar que el boxeo madrileño sigue vivo, fuerte y con ganas de seguir creciendo.
Durante el torneo se respiró ese ambiente que tanto conocemos los que vivimos este deporte desde dentro: nervios antes de subir al ring, entrenadores dando las últimas indicaciones, familias animando desde la grada, compañeros apoyando, y jóvenes deportistas dejando todo lo que tenían entre las cuerdas. Porque en estas edades, cada combate es mucho más que un resultado.
Es aprendizaje, superación, control emocional, respeto y experiencia.
Quiero dar las gracias a la Federación Madrileña de Boxeo por la organización de este torneo y por seguir apostando por eventos que dan recorrido a nuestros deportistas. Este tipo de campeonatos son necesarios, porque permiten que los jóvenes acumulen minutos de ring, se midan con rivales de diferentes escuelas y sigan formándose dentro de los valores que hacen grande al boxeo.
Pero este torneo tiene además un nombre propio, y ese nombre merece una mención especial: José Valenciano.
Hablar de José Valenciano es hablar de uno de los entrenadores más laureados del boxeo español. Un hombre cuya vida ha estado siempre ligada al boxeo, al gimnasio, a los chavales y a la enseñanza. Muchos de los que hoy somos entrenadores, técnicos o seguimos vinculados a este deporte hemos tenido la suerte, de una forma u otra, de pasar por sus manos, de aprender de su manera de entender el boxeo y de recibir parte de ese conocimiento que solo tienen los que llevan toda una vida dedicados a esto.
José Valenciano no solo ha formado boxeadores. Ha ayudado a formar personas. Ha sido guía para muchos jóvenes que encontraron en el boxeo una forma de salir adelante, de marcarse metas, de tener disciplina, de creer en ellos mismos y de entender que el esfuerzo diario puede cambiar caminos. Esa es, quizá, la parte más grande de un entrenador: no solo enseñar a golpear, defender o moverse, sino ayudar a que un chaval encuentre dirección, carácter y confianza.
Su centro deportivo en Madrid ha sido durante años una casa para muchos deportistas. Un lugar de trabajo, de aprendizaje y de valores. Y por eso este torneo no es solo una competición. Es también un reconocimiento justo a una trayectoria, a una vida entera dedicada al boxeo y a todo lo que este deporte representa cuando se enseña con pasión, respeto y compromiso.
El II Torneo Abierto José Valenciano nos deja combates, nombres propios, victorias, derrotas y muchas experiencias para seguir creciendo. Pero sobre todo nos deja algo más importante: la sensación de que el boxeo sigue teniendo memoria. Que sabe mirar hacia delante con sus jóvenes, pero también mirar hacia atrás para agradecer a quienes abrieron camino.
Porque el boxeo no se construye solo con campeones. Se construye con entrenadores que dedican su vida a los demás, con escuelas que trabajan en silencio, con federaciones que impulsan competiciones y con chavales que cada día eligen el camino difícil para ser mejores.
Y en ese camino, el nombre de José Valenciano seguirá sonando con fuerza. Porque hay entrenadores que enseñan boxeo, y hay entrenadores que dejan huella.
José Valenciano es de esos.
FUERZA , HONOR Y MUCHO BOXEO


