AEBOX/Vicente Campos/–El boxeo español volverá a tener representación sobre un gran escenario estadounidense. El hispanoecuatoriano Carlos Ramos ya está preparado para afrontar otro reto importante en su carrera después de superar sin problemas la ceremonia oficial de pesaje previa a la velada que se celebrará mañana en el Wolstein Center de Cleveland (Ohio).
Ramos detuvo la báscula en 134,8 libras, mientras que su rival, el invicto estadounidense Deric Davis, registró 134,3 libras, quedando ambos autorizados para enfrentarse en un combate que supone una auténtica prueba de fuego para el púgil hispanoecuatoriano.
Un rival temible
Carlos Ramos tendrá delante a uno de los prospectos más peligrosos de la división. Deric Davis presenta un impecable récord de 11 victorias en 11 combates, con 10 triunfos antes del límite, unos números que reflejan el enorme poder de pegada del estadounidense y el motivo por el que está considerado una de las jóvenes promesas del boxeo norteamericano.
Sin embargo, Ramos afronta este compromiso con la ilusión de quien sabe que las grandes oportunidades no aparecen todos los días. Acostumbrado a aceptar retos complicados y a competir lejos de los focos, buscará sorprender a uno de los talentos emergentes del boxeo estadounidense.
Una gran oportunidad para Carlos Ramos
El combate representa mucho más que una simple pelea para el hispanoecuatoriano. Actuar en Estados Unidos siempre supone una extraordinaria plataforma para cualquier boxeador, y hacerlo frente a un rival invicto y con tanta proyección puede abrir muchas puertas en caso de firmar una buena actuación.
Carlos Ramos llega con la motivación de demostrar que está preparado para competir al máximo nivel y plantar cara a uno de los boxeadores con mayor proyección de la categoría.
Una velada con un título mundial en juego
La cita de Cleveland contará además con un espectacular combate estelar. La velada estará encabezada por el enfrentamiento entre Abdullah Mason y Albert Bell, quienes disputarán el Campeonato Mundial del peso ligero de la WBO, un combate que ha despertado una enorme expectación entre los aficionados estadounidenses.
Compartir cartel en una función de semejante nivel supone un importante escaparate para Carlos Ramos, que tendrá la oportunidad de mostrar su boxeo ante una audiencia internacional y en una de las veladas más destacadas del fin de semana.
Todo está preparado. El pesaje ya es historia y ahora solo queda que suene la campana. Mañana, en el Wolstein Center de Cleveland, Carlos Ramos afrontará un desafío mayúsculo con el objetivo de dar la sorpresa y dejar su nombre grabado en una noche de gran boxeo en Estados Unidos.


