AEBOX/Redacción/–Diego Krasimirov perdió anoche su condición de invicto ante el británico Ashlee Eales, pero el resultado de su combate en Leeds está dando mucho que hablar. El púgil español cayó por una única tarjeta de 76-74, una puntuación que, más allá de determinar la victoria del boxeador local, deja abierta la interpretación de una pelea que sobre el ring se mostró mucho más equilibrada.
El escenario tampoco era un detalle menor. Krasimirov se enfrentaba a un púgil británico en Leeds, ante su público, dentro de una velada de BOXXER y con un árbitro también británico, Michael Alexander, que fue precisamente quien firmó la única puntuación oficial del combate.
Y ahí comienza buena parte del debate.
Una única tarjeta decidió el combate
Después de ocho asaltos, no hubo una puntuación dividida ni tarjetas de distintos jueces que permitieran establecer diferentes interpretaciones. La única tarjeta fue la del réferi Michael Alexander, que otorgó 76-74 a Eales.
Dos puntos de diferencia en ocho asaltos.
Un margen mínimo que refleja, en sí mismo, la igualdad de la contienda, pero que también deja una sensación inevitable: en una pelea tan cerrada, cada asalto adquiere un valor enorme y cualquier interpretación puede cambiar completamente el resultado final.
Krasimirov tuvo sus momentos, trabajó durante buena parte del combate y consiguió competir de tú a tú con un púgil que contaba con una ventaja evidente de escenario: estaba peleando en casa.
No hubo una superioridad manifiesta de Eales que permitiera hablar de una victoria incontestable. Por eso, el 76-74 puede ser defendido como una interpretación posible, pero también resulta perfectamente legítimo preguntarse si el combate merecía un resultado diferente.
Krasimirov, competitivo en territorio enemigo
El español viajaba a Leeds para afrontar una de las pruebas más complicadas de su trayectoria. No solo debía enfrentarse a un rival que conocía perfectamente el escenario y que tenía a la grada de su lado; también tenía que hacerlo en una cartelera británica, en uno de los grandes recintos del país.
El First Direct Arena volvió a ofrecer el ambiente habitual de las grandes noches de boxeo británicas.
Y Krasimirov no se arrugó.
El mallorquín mantuvo una pelea competitiva durante los ocho asaltos y obligó a Eales a trabajar hasta el final para conseguir una victoria que, a tenor de lo sucedido después de la campana, tampoco parecía tener asegurada ni siquiera para su propio equipo.
Eso tiene un valor importante.
La primera derrota de Krasimirov
El resultado supone la primera derrota profesional de Diego Krasimirov, que hasta este combate había mantenido intacto su récord.
Pero quizás sea necesario mirar más allá del simple 0 que desaparece de su casilla de derrotas.
Porque una cosa es perder claramente ante un rival superior y otra muy diferente es salir derrotado de una pelea que se decide por una única tarjeta y por un margen de apenas dos puntos.
Krasimirov ha conocido en Leeds una de las caras más difíciles del boxeo profesional: pelear fuera de casa en un combate cerrado, pues sus otros combates fuera los había ganado sin dificultad.
Y esa experiencia puede terminar siendo tremendamente útil para su futuro.
¿Mereció más Krasimirov?
La pregunta queda inevitablemente encima de la mesa.
No sería responsable hablar de un robo sin matices, porque Eales tuvo sus momentos y la pelea fue cerrada. Pero tampoco parece justo presentar el resultado como una victoria clara del británico.
Un 76-76 habría sido perfectamente defendible. Incluso quien considere que Krasimirov ganó el combate puede encontrar argumentos para sostener una tarjeta de 77-75 para el español.
Lo que cuesta más aceptar es que, después de ocho asaltos tan igualados, la única tarjeta existente fuera un 76-74 para el boxeador local, firmada además por un árbitro británico.
No porque eso demuestre una decisión injusta, sino porque las circunstancias hacen que el resultado merezca, como mínimo, ser analizado y debatido.
Y las imágenes posteriores tampoco ayudan a despejar las dudas: la propia esquina de Eales buscando conocer el resultado antes del anuncio y la expresión de sorpresa del británico cuando fue declarado vencedor son detalles que hablan por sí solos del grado de incertidumbre que existía al terminar el combate.
Una derrota que no debe frenar su progresión
Diego Krasimirov pierde el invicto, pero no debería perder la perspectiva.
Leeds le ha proporcionado una experiencia que ningún entrenamiento puede ofrecer: ocho asaltos ante un rival competitivo, fuera de casa, en un gran escenario y en una pelea que llegó hasta el límite de la incertidumbre.
Ahora toca aprender de la experiencia, regresar al gimnasio y preparar el siguiente capítulo.
Porque si algo dejó claro esta pelea es que Krasimirov está para grandes peleas. Y si consigue transformar la experiencia de Leeds en aprendizaje, esta primera derrota puede terminar convirtiéndose en uno de los episodios más importantes de su carrera.
El récord ya no está inmaculado. Pero la actuación de Diego Krasimirov en Leeds deja una pregunta que seguirá acompañando a este combate: ¿realmente hizo lo suficiente Ashlee Eales para llevarse la victoria?


