AEBOX/Gonzalo Campos/ — Casi 100 días desde la toma de posesión de la nueva Junta directiva de la Federación Española de Boxeo y muy poca información hasta la fecha. El hermetismo es la tónica de este nuevo equipo directivo comandado por un presidente Felipe Martínez, del que solo conocemos su nueva «amistad» con el Rey, y que en breve se reincorpora a su puesto de trabajo una vez terminada la suspensión de empleo y sueldo que le ha tenido dos meses alejado de su labor como policía.
Un presidente al que hace solo dos meses durante la campaña electoral se le llenó la boca de decir que tenía un plan para enderezar una «federación hundida», y casi tres meses después de su toma de posesión aun no ha dado señales de vida y ni siquiera, que es lo mas grave, se ha reunido con las federaciones territoriales que son la columna vertebral del boxeo nacional, y a las que se les había convocado para una reunión que fue suspendida por la falta de respuesta de la mayor parte de ellas.
La Federación española empieza a descomponerse y ya se habla de dimisión entre sus directivos porque un proyecto que nace de manera improvisada, contra alguien, y no por el boxeo, no puede funcionar ya que el único nexo de unión entre todos los que echaron a Antonio Martín Galán, era eliminar al que les mantenía a raya, al que no les dejaba sacar ventajas, y de ese modo debilitar la federación para poder crear «cortijos» que a la postre es lo que empieza a suceder. Cada uno hace lo que quiere y el boxeo español comienza ahora a pagar la factura a los que alzaron a Felipe como presidente. Leopoldo Bonias, el presidente de la valenciana, aquél que declaró que gracias a sus cuatro votos Felipe era presidente, aquél al que un juez le dijo que no podía mandar a los campeonatos de España a quien a él le diera la gana, no se ha hecho esperar y ya ha enviado una circular haciendo saber que no piensa mandar ni un euro a la española, y esa es solo la primera de las historias que vamos a ver de Leopoldo y de otros muchos presidentes territoriales a lo largo de este mandato. El mandato de la anarquía.
Felipe Martínez no ha convocado una rueda de prensa para presentarse a los medios como nuevo presidente y explicar su programa, no se ha reunido con los presidentes del boxeo español, no coge el teléfono a los presidentes territoriales pero si ha anunciado que acompañará al equipo nacional a los campeonatos de Europa en Rumania, lo que ocasiona un gasto de aviones y hoteles inasumible teniendo en cuenta que su presencia allí no es necesaria y que la critica situación económica de la federación según el propio Felipe indicaba, no lo aconseja. En la federación se están nombrando aspirantes en contra del reglamento, se está pasando información institucional a la prensa y se están produciendo todas esas cosas que ellos mismos criticaban.
El penúltimo episodio lo protagoniza el ex campeón mundial Gabriel Campillo que habiendo pagado su licencia como manager y promotor hace mas de un mes, no las ha recibido porque la Federación Española no encuentra el dinero que les ha sido ingresado, y como solución, la federación le ofrece dos opciones, o alquilar la licencia de promotor a un tercero por 300€, solución completamente ilegal, o que vuelva a pagarla y cuando aparezca el dinero se lo devuelven. Esta es la solución que ofrecen a un Ex campeón mundial español que inicia su carrera como manager y promotor de boxeo en España .
El ultimo y definitivo episodio del desmadre existente en la española es la queja formal que ha realizado la Federación Canaria con motivo del anuncio del positivo por dopaje del boxeador con licencia canaria Cristian Rodriguez, sanción ésta de la que la federación de las islas se ha enterado por un medio de comunicación, y al pedir responsabilidades a la española por este hecho, no solo no ha recibido ningún tipo de respuesta por parte del presidente sino que ha recibido la notificación de la sanción del deportista días después de salir publicado en el citado medio en el que curiosamente trabaja uno de los responsables del boxeo profesional de la federación española.
Espero poder decir lo contrario dentro de otros tres meses pero por el momento el desconcierto es absoluto y este equipo directivo ha roto muchas mas cosas de las que ha arreglado.



