AEBOX/Jose Luis Abad/ — Flagrante atraco boxístico el vivido anoche en la ciudad de Leeds contra los intereses de nuestro boxeo en general, y contra los del grandísimo Kiko Martínez en particular. Tremenda la pelea que nos ofreció el sábado noche el alicantino que afianza aún más su leyenda de guerrero en suelo britano. Esta vez sí hubo pelea señoras y señores, y qué pelea. Ni siquiera la decisión de los jueces va a empañar el regreso de un hombre que ayer lo dio todo y demostró que aún es un dominador en este deporte. Uno de los jueces tuvo algo de vergüenza y dio un nulo, pero estaba claro que los otros dos se columpiaron alevosamente dando un doble 116 – 112 a favor del inglés. Al que escribe, le sale precisamente esa tarjeta pero en favor de nuestro Kiko, ganando el alicantino ocho asaltos de la contienda.
Tras la pelea, Warrington sigue con su falso invicto (25 – 0 – 0, 5 KO) y Kiko se queda con un 36 – 8 – 1, 26 KO, pero con una cosa muy importante en su mente, y es que estas derrotas tan injustas dan victoria, honor y grandeza al deportista. Lo del tema de algunos jueces va siendo ya de hacérselo mirar, porque menuda incompetencia sublime la vivida ayer en Leeds. Hay que apuntar una cosa, y es que el inglés sabe pelear de cara a los jueces ya que apretaba sus acciones en los últimos segundos del asalto para hacer “picar” a los jueces en las puntuaciones, y eso por supuesto, en la primera parte de la pelea, porque a partir del asalto siete, Warrington estaba más preocupado de no recibir palos que de puntuar, porque Kiko se hartó ayer de dar palos con una efectividad impresionante.
Lo cierto es que el combate fue muy entretenido, muy movido desde la campanada inicial ya que son dos boxeadores que tienen muchísimo cardio y ayer no nos defraudaron en ese aspecto. Kiko se adueñó del centro del ring desde que llegó al recinto y fue a la caza y captura de un Warrington que se limitó a escapar con la cabeza por delante sin llegar a poner en apuros al español en ningún momento. La cara de Kiko era una cara de ganador, con confianza, con la seguridad de un campeón, pero todos sabemos lo que pasa en Inglaterra: o ganas por KO o no ganas. A Kiko no le podemos poner ni un pero, lo hizo todo bien y ganó el combate, y además no sólo eso, sino que ofreció cosas muy esperanzadoras de cara a un futuro. Ese volado de derecha que tanto amartilló al inglés anoche, lo sacaba sin apenas telegrafiarlo, su guardia mucho más cerrada hizo que no se llevara tanto castigo como acostumbra a asimilar en sus peleas, su directo de izquierda, que sabemos que no es su fuerte, anoche lo sacaba como una exhalación ante un púgil mucho más alto y con más envergadura. El español mandó ayer en todas las distancias ante la desesperación de un inglés que lo único que hacía era moverse y tirar aisladamente alguna combinación de cara a la galería que arrancaba aplausos del público y puntitos extra para los jueces que “picaron” el anzuelo. Kiko demolió el hígado de Warrington y lanzó absolutamente todos los golpes más claros y contundentes del combate, ¿Qué había que hacer más para ganar este combate por favor? ¿Es que no les pareció suficiente la soberana paliza que Kiko le endosó al inglés? No entendía nada escuchando las puntuaciones y lo entendía todo al mismo tiempo, que ya nos vamos conociendo queridos amigos de la Gran Bretaña.
El español fue anoche la estampa de un campeón, y por supuesto arrancó aplausos del público inglés con su entrega y dominio del combate. Y hay otra cosa que no podemos pasar por alto del alicantino: su educación y respeto por el rival. Kiko escuchó la decisión y rápidamente se fue a felicitar a un Warrington que cogió con premura el cinturón no fuera a ser que se lo quitaran o que se hubiesen equivocado en el orden de los guarismos. Es que Kiko fue superior al inglés en todas las áreas evaluables en un análisis boxístico, en todas: dominio de la distancia (larga, media y corta), conquista del centro del ring, frecuencia de golpeo, contundencia en sus acciones… El inglés nunca quiso intercambiar con Kiko, nunca, ya lo avisamos, que intercambia cuando se ve seguro, pero es que ayer nadie hubiese estado seguro con ese titán de 1,65 metros de altura que no es más alto porque hay ciertas partes de su cuerpo, en concreto dos, que le pesan mucho.
Warrington hizo la pelea que se esperaba de él: movilidad y ráfagas de golpes, sobre todo, al final de los asaltos, un estratega de primera. Esa movilidad siempre fue contrarrestada por Kiko, que se aproximaba al inglés como si tuviese un imán. El español acabó la pelea mucho más fresco que el británico. Sí que tenemos que reconocer que Warrington encaja, porque se llevó manos muy duras de Kiko tanto al cuerpo como a la cabeza, lo que ocurre también es que la guardia del inglés es muy efectiva, aunque Kiko acertó en el blanco muchísimas veces.
En este combate se han constatado dos cosas: la primera, que Warrington no está en la línea de calidad de Santa Cruz o Frampton ni porasomo, ni siquiera del oportunista Lee Selby, aunque sea este último el rival más asequible para él porque con los otros dos, Warrington puede acabar noqueado. Lo segundo y más importante, que Kiko Martínez ha vuelto sin ningún tipo de dudas. Ha vuelto con aires nuevos, ha mejorado mucho su boxeo en largo sobre todo, su directo de izquierda que hemos visto como le levantaba la cara al inglés en muchas ocasiones. Lo he visto mucho más cauteloso en los intercambios cuidando mucho más su guardia, y otra cosa que me ha gustado mucho es que ha mejorado en no telegrafiar sus golpes, sobre todo, el volado de derecha, su hook de izquierda y su gancho al hígado, golpes con los que el español hace muchísimo daño.
Kiko vuelve a ser una amenaza para la élite del peso pluma, e imagino que todos habrán tomado buena nota del auténtico peleón que ha hecho el alicantino, que ha estado todo el combate buscando al inglés y éste, evitando hostilidades que lo pudieran meter en problemas.
Imagino que Warrington ahora buscará un campeonato mundial, y Kiko, después del crédito que le ha dado este combate seguirá centrado en su carrera y buscar grandes rivales. Muchos aficionados nos desilusionamos mucho por cómo se llevaron a cabo sus dos últimos combates y casi lo estábamos retirando, pero el sábado el alicantino nos convenció a todos de lo que es capaz, y de que le queda cuerda para rato. Tenemos que recordar esta cita como el comienzo de un nuevo Kiko, más maduro, más asentado, mucho más técnico tanto en su golpeo como en sus desplazamientos por el cuadrilátero.
Señoras y señores, sin lugar a dudas, ha vuelto a nuestro boxeo una nueva sensación, y se llama Francisco Martínez Sánchez.


