Kerman Lejarraga y John Carter, los grandes triunfadores de una mágica noche de boxeo en Marbella

AEBOX/Juan Alvarez/ Foto: María Fernandez/ — Y volvió el boxeo a Marbella. El coso taurino de Puerto Banús, obra arquitectónica que aúna de manera inefable lo estético y lo funcional, vio como en esta ocasión el albero dorado regado en otros tiempos con la sangre de un toro bravo se empañaba con la sangre y el sudor de los guerreros que se dieron cita en dicho edificio la pasada noche del día 8.

En medio de una organización impecable, una temperatura agradable teniendo en cuenta el sitio y la hora elegida para el comienzo de la pelea, el respetable, en esta ocasión, cambiaría los aplausos en el tercio de banderillas y monosabios a comentarios y tertulias boxísticas. Todo estaba preparado par la acción.

Mace Ruegg vs Michael Isaac Carrero

El pistoletazo a la actividad boxística lo dio el combate pactado a 4 rounds en el peso ligero entre Mace Ruegg y Michael Isaac Carrero. En este primer pleito pudimos ver a uno de los cachorros de MTK en su segunda pelea profesional. Dos compromisos y Ruegg ya pisa el terciopelo del ring como quien lleva 20 peleas a sus espaldas. Movimientos exquisitos, cambio de guardia y unos desplazamientos laterales enviables para desactivar de manera total a Guerrero, que en ningún momento se encontró cómodo sobre la tarima y apenas fue capaz de conectar golpes de poder sobre su rival.  Victoria por decisión unánime para Mace, que se pone 2-0 y demuestra que MTK son expertos en eso de sacar talento joven de la mina y pulirlo poco a poco, con tesón y sin prisas.

Eryk Apresyan vs David Bency

La tarde transcurría de manera implacable y la siguiente parada en el trayecto boxístico que había preparado MGZ Promotions para esta noche de verano era el cruce entre Eryk Apresyan y David Bency en el peso wélter y a una distancia de 6 asaltos.  Durante los dos asaltos que duró el pleito, el armenio, también cachorro de la manada MTK, se situó en el centro del ring y se puso al mando de las operaciones. Por su parte David Bency, uno de esos esbirros y trotamundos del ring, aguantaba agazapado y sacando manos cuando podía.  Si algo debemos valorar de Apresyan es su sinceridad boxística. No engañó a nadie y dio lo que la gente esperaba de él. Con un 5-0 u 4 KO´s desde el momento en el que sonó la esquina buscó no dar trabajo a los jueves. Sus golpes, tersos  y poderosos arriba y abajo, sonaban como el funesto tambor de una galera de esclavos. Todo indicaba que el combate no llegaría a los asaltos pactados cuando efectivamente en el segundo una poderosa mano del armenio hacía que Bency se precipitara al suelo como un tronco envejecido y comido por la carcoma y el tiempo. La pegada, ese don que ni se compra ni se vende, ni se enseña ni se aprende, ha bendecido a Apresyan y si sabe utilizarlo puede llegar lejos.

Salvi Jimenez vs Sandro Hernandez

Las peleas de sucedían una tras otra como el agua de una clepsidra o reloj de agua que trasvasa su contenido de arriba a abajo. La siguiente collera de púgiles estaría compuesta por el vallisoletano Salvador Jiménez y el Vinotinto Sandro Hernández a cuatro rounds en las 130 libras. Este combate, a modo de representación teatral contaba con un reparto de papeles bien diferenciado. Salvi, exhbuerante en su atuendo y tatuajes, se perfilaba como el que buscaba la victoria y Sandro como el que evitaba la derrota. “salvi” se mantuvo durante los cuatro asaltos bien cerradito, avanzando hacia el centro del ring con la determinación y la testuz de un bravo. Por su parte el venezolano se dedicaba a sacar trabajo aislado, defenderse y retrocecer: en definitiva, a sobrevivir. La conflagración tuvo los destellos de calidad que Salvador quiso que tuviera y con este correcto trabajo le valió para granjearse la victoria por decisión unánime. Salvi se coloca con un récord de 6-0 y con la sensación de que esto es solo el principio.

Xispi Antunez vs Alex Mora

La continuación de la velada recaería en nuestros dos siguientes protagonistas, Alex Mora y Sergio “Xispy” Antúnez. Este pleito sirvió para que muchos aficionados que aún no habían visto las credenciales boxísticas de Antúnez las apreciaran en vivo y en directo. Antúnez transmite una sensación de seguridad y control que se ve en pocos boxeadores. En ciertos momentos, el mérito que hacen sus rivales para ser, en ocasiones, una oportunidad que les da el propio Xispy para lucirse. Los asaltos se sucedieron y en ningún momento la sensación de control de Xispy desapareció de las 16 cuerdas. Alex Mora iniciaba las hostilidades en cada round avanzando como una locomotora hacia Antúnez, que se movía alrededor del ring. Pasada esta primera escaramuza y una vez que ya se había asentado, Antúnez entraba en la sala de máquinas y hacia y deshacía a placer. La caída en el segundo asalto de Mora corroboraba que Antúnez controlaba la situación y que salvo imponderables no se iba a dejar ir una victoria que se trabajo en estos seis asaltos de distancia. Victoria por decisión unánime, imagen inmejorable y una actuación con la que Xispy pudo pensar, al igual que Hannibal Smith que “me encanta que los planes salgan bien”.

John Carter vs Ibon Larrinaga

El nivel de los combates ascendía de la misma manera que la noche caía sobre el coso marbellí. Un murmullo, invisible e inaudible se apoderó del público presente en la plaza de toros momentos antes de la pelea por título de la noche. John Carter, blanco, enjuto, terso y duro como el mármol de Carrara se iba a enfrentar a Ibon “Pura Vida” Larrinaga, que con su aspecto de rudo marinero mercante conseguía que en este combate por el título europeo superpluma se estableciera el contrapunto entre estos dos púgiles. A pesar de estar llevados por la misma promotora y haber compartido infinidad de sesiones de gimnasio y sparring, Carter e Ibon dejaron a un lado su amistad durante la distancia de 12 asaltos a la que se pactó la batalla para ofrecernos, sin duda, el combate de la noche.

Comenzaban las hostilidades con ambos peleadores en el centro del ring, intercambiado palos mano a mano. Ninguno de los dos se dejaba amedrentar por el rival pero siempre daba la sensación de que los golpes del nazarí Carter causaban más estragos y se dejaban notar en el rostro del vasco. A pesar de ello, Ibon cabecea, contragolpea y se mantiene durante los primeros asaltos a un nivel que dificulta a los jueces puntuar cada asalto.

El primer hecho diferencial del pleito se da en el tercer asalto. Pasado el ecuador del mismo, una buena mano de Carter conecta con precisión de francotirador a Ibon que retrocede y se precipita al suelo, no sin antes, todo hay que decirlo, tropezar. Tropezón o no, hay contacto y el árbitro cuenta la caída, lo que hace que el combate se le ponga más cuesta arriba.

Entrando en el cuarto asalto la dimensión que toma esta conflagración es dramática. Carter con violentos escorzos comienza a conectar de manera clara y dura contra Ibon, que sigue respondiendo a todo lo que le echan, respondiendo al fuego con fuego. El devenir de los asaltos se sucedían y en todos la sensación de que Carter podía terminar de un golpe y, a la vez, de que las arremetidas y contragolpes de Ibon podían desequilibrar el marcador a su favor.

El séptimo y el octavo asalto son auténticas guerras. Carter se mueve peor, Ibon sigue pasando manos, pero menos. Se abandona la táctica y la estrategia. Se aparca el cerebro para que salgan a relucir el corazón y la testiculina. Parados en el centro del ring, Larrinaga comienza a no ser capaz de seguir el ritmo de Carter, como si persiguiendo al líder de la montaña en el tour le diera una pájara subiendo al Alpe D´Huez. Carter, el Pantani de este combate, aunque también visiblemente cansado, no deja de golpear. Ibon Larrinaga es amonestado con un punto por agarrarse y en varios momentos da la sensación de que va a caer, pero su corazón aún mantiene arriba a todo su cuerpo.

En el octavo la tragedia griega se consuma y parece una continuación de los tres rounds anteriores. Simples seres mortales no podrían con este castigo. Nuestros protagonistas, titanes resultantes del cruce de humanos y dioses, siguen en pie y castigándose el cuerpo y el alma. Cuando va a finalizar este octavo, en un momento casi imperceptible, la cara de Larrinaga, ya tumefacta, parece quedarse en standby durante un segundo. Su cuerpo parece flotar. El árbitro de manera acertada para la pelea a la vez que la esquina vasca agarraba la toalla para lanzarla. John Carter, en medio de un estruendo nazarí que reverbera en la plaza y se eleva en la noche, es nuevo campeón de Europa.

Samuel Molina vs Rubén García

A quien piense que la emoción de la velada solo podía descender después de lo que habíamos visto, sólo se le puede decir que le hace falta ver más box. El penúltimo combate cruzaría en sus senderos pugilísticos nada más y nada menos que a Rubén Peli con Samuel Molina. El combate, corto, intenso y cargado de polémica no hizo sino añadir más  drama a la sucesión de combates que los aficionados ya llevaban a las espaldas.

Avisábamos que Peli no había venido a Marbella a broncear su tatuado cuerpo sino a ganar. Y así sucedió en el primer asalto. Peli sale a tumba abierta, a no dejar prisioneros, y con una tremenda intensidad y golpes secos y duros coge desprevenido a un molina que tal vez buscaba un primer asalto de tanteo. Mientras el reloj corre y se conectan las manos, un poco de trash-talking entre los protagonistas. Manos poderosas de Peli conectan en el rostro y cuerpo de Molina que dice que no, lo que en el mundo del boxeo quiere decir que sí. Final del primer round y Peli siente que tal vez hoy es su noche.

Segundos fuera y Peli, espoleado por su esquina que huele sangre de Molina, prosigue con su trabajo de demolición. Molina, algo más activo y dentro de la pelea, comienza a engrasar la maquinaria pero peli no pierde el paso de la pelea. Los intercambios en el asalto anterior se los llevaba Peli pero ahora Molina iguala en el cruce de detonaciones. A pesar de ello, Peli ganaría este asalto de no ser por la acción final. En uno de esos momentos de cruce de declaraciones sobre el ring, una derecha poderosísima, una detonación demencial de Molina impacta en el sitio, en el botón.  Suena la campana que da fin al asalto y Peli, desorientado, se va a la esquina neutral, donde cae desparramado sin orden ni concierto. El tercer hombre sobre el tapiz de manera inteligente decreta el fin de las hostilidades por KO. Se producen momentos de tensión y enfado en la esquina de Peli al pensar ésta que tal vez el golpe no entró. Los nervios del momento y la sensación de que Peli estaba haciendo la pelea de su vida no pueden ocultar la realidad de que, en este deporte, la campana no te salva.

De esta manera, Samuel, la esencia del boxeo español, sigue escribiendo su propio legado con rutilante tinta a la espera del próximo rival. Contendientes no le faltan porque como dice él, desde que es campeón todos quieren pegarle.

Kerman Lejarraga vs Tyrone Nurse

El broche final a una noche mágina de boxeo que nos hacía olvidar la pesadilla de la pandemia no podía ser otro que Kerman Lejarraga. Lejos de su tierra pero aupado por una rugiente barra brava que emanaba un estruendo espartano, de guerra, de zona hostil, que hacía sentir a propios y extraños que se encontraban inmersos en la Batalla de Euskalduna en 1984.

Frente al revolver de Morga, ajeno a este ambiente de zona “por acristianar” se encontraba Tyrone Nurse, el elegido para hacer sudar a Kerman y extraerle el jugo al vasco, si tal cosa fuese posible.

Lejos de las batallas que hemos presenciado en otras ocasiones cuando el de Morga sale de chiqueros, en esta ocasión fue una guerra de trincheras, larga y cerebral, en la que cada punto y cada centímetro se conseguía con más cálculo que sangre. En una repetición secuencial, los asaltos fueron una repetición uno de otro, sin que ello restara un ápice de emoción a la cita que los 1.500 espectadores presenciaban. Kerman al ataque y Tyrone sorprendiendo con una suerte de exquisitos movimientos defensivos y de desplazamiento que en más de una ocasión arrancaron el aplauso del público. Kerman, alejado de florituras, comenzaba a lanzar un jab de martillo pilón y volados de guadaña oxidada por el paso del padre tiempo.

Nurse, escondido a veces en las cuerdas, parecía estar cómodo en su papel pero en ningún momento le perdió la cara a la pelea, muestra de ello son los golpes que provocaron serias laceraciones en el rostro del de Euskal Herria. Con todo, la pelea avanzaba a la par que veíamos detalles de calidad de Nurse y de crecimiento boxístico de Kerman como una serie de muy buenas esquivas que gustaron al público, por lo inesperado de su ejecución y la perfección de la misma.

Ambos rivales, cómodos en su papel, llegaron al 10 asalton donde siguieron soltando manos. En esta faceta Kerman, como no podía ser de otra manera, destacaba sobre un rival que no obstante aguantó con dignidad lo que le echaron. Acaba el combate, kerman gana por decisión unánime y todos felices. La velada había acabado y vencedores y vencidos podían disfrutar de una fresca noche en el agosto mediterráneo.

La velada

No podemos terminar sin destacar la excelente organización de la promotora MGZ Promotions que ofreció tremenda organización y emparejamiento de rivales. Además, las medidas de seguridad se cumplieron en todo momento y dejaron ver que, pandemia mediante, el boxeo español, con noches mágicas como esta, sigue vivo.

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