Ryan García destruye a un peligroso Luke Campbell

AEBOX/Juan Álvarez/ — En Texas, el estado más estadounidense de los Estados Unidos de América, Ryan García y Luke Campbell se daban cita para estelarizar la primera velada del curso boxístico del 2021.

Como tarea tenían dilucidar quién de los dos se habría de entrar en la terna de los primeros espadas de la división más efervescente del boxeo actual.
CMB interino mediante, llegábamos al duelo final de la noche.

Tras sonar «Lacrimosa» del Réquiem de Mozart, la organización nos recordaba de manera velada que en un choque como el que íbamos a presenciar se va a la guerra de trincheras, a matar y a morir.

Se encamina el primer púgil al cuadrilátero. Luke Campbell, rictus serio, tosco y perfilado en mármol. Pantaloneta y guantes azul crepuscular para caminar hacia el altar del ring.

Mientras suena la voz inmortal de Freddie Mercury en «We Will Rock you» piensa en avasallar a su rival, borrarlo de la memoria, como se desbarataron los sindicatos mineros en tiempos de la inmisericorde Margareth Thatcher.
Mientras aún suenan los últimos acordes del solo de guitarra de Queen, una figura blanca y dorada aparece a lo lejos, en la profundidad del túnel rival.
A hombros, de blanco y dorado coronado con aúrea tiara de laurel, aparece un Cristo del Gran Poder en carne y hueso acompañado por estrofas de Kanye West. Ryan García, la nueva ola de los boxeadores mediáticos, consciente de que debe refrendar su fama en Instagram con un sobresaliente desempeño esta noche.
Presentación, últimas indicaciones del tercer hombre sobre el ring. Choque de guantes. Comienza la batalla.

Mientras suena la voz inmortal de Freddie Mercury en «We Will Rock you» piensa en avasallar a su rival, borrarlo de la memoria, como se desbarataron los sindicatos mineros en tiempos de la inmisericorde Margareth Thatcher.
Mientras aún suenan los últimos acordes del solo de guitarra de Queen, una figura blanca y dorada aparece a lo lejos, en la profundidad del túnel rival.
A hombros, de blanco y dorado coronado con aúrea tiara de laurel, aparece un Cristo del Gran Poder en carne y hueso acompañado por estrofas de Kanye West. Ryan García, la nueva ola de los boxeadores mediáticos, consciente de que debe refrendar su fama en Instagram con un sobresaliente desempeño esta noche.
Presentación, últimas indicaciones del tercer hombre sobre el ring. Choque de guantes. Comienza la batalla.

Mientras suena la voz inmortal de Freddie Mercury en «We Will Rock you» piensa en avasallar a su rival, borrarlo de la memoria, como se desbarataron los sindicatos mineros en tiempos de la inmisericorde Margareth Thatcher.

Mientras aún suenan los últimos acordes del solo de guitarra de Queen, una figura blanca y dorada aparece a lo lejos, en la profundidad del túnel rival.
A hombros, de blanco y dorado coronado con aúrea tiara de laurel, aparece un Cristo del Gran Poder en carne y hueso acompañado por estrofas de Kanye West. Ryan García, la nueva ola de los boxeadores mediáticos, consciente de que debe refrendar su fama en Instagram con un sobresaliente desempeño esta noche.

Presentación, últimas indicaciones del tercer hombre sobre el ring. Choque de guantes. Comienza la batalla.

Campbell comienza precavido con tanteo de brazos hacia Ryan, que busca el golpe cruzado que tanto éxito le ha dado y le ha permito llegar hasta aquí. Asalto de tanteo en el que Campbell busca la percusión al plexo y Ryan quiere ahorrar trabajo a los jueces.

Segundo asalto y la divinidad de García se vuelve humana. Como un Ícaro que se acerca demasiado al sol, García da con su humanidad en la lona tras recibir un soberbio golpe en la quijada del británico Campbell, que no es capaz de rematar. Gana el asalto y en lo anímico.

Los asaltos se suceden. García arremete con rabia bereber y descarga fuego de ametralladora en su rival, que sigue con su plan de castigar cambiando las alturas y vaciar el tanque de oxígeno del californiano.

Los asaltos se van a un lado y a otro como el movimiento pendular de un metrónomo. Ambos púgiles presentan desempeño suficiente para ganar.
En el quinto Campbell es salvado por la campana.

García, reprendido por su entrenador, huele sangre y busca acabar en el sexto pero recibe lo que da y los golpes se igualan.

El séptimo capítulo de esta epopeya se escribe con el gotear de los segundos. Ambos peleadores siguen con su estrategia.

Hasta el momento Campbell ha neutralizado los cruzados de derecha e izquierda que Ryan usa para convertir el nocaut. García, callando rumores, sigue manteniendo la velocidad y pegada de sus asaltos iniciales, aunque parece molesto por la guardia zurda elevada y adelantada del británico, que desbarata el comienzo de sus acometidas.

En un destello, el séptimo capítulo se cierra. De manera precipitada Ryan García con rapidez estelar y precisión quirúrgica llega al hígado de Campbell, que quiere pero no puede mantener la verticalidad.

Los ojos del inglés reflejan la impotencia de quien sabe de antemano que el árbitro llegará de sobra a la cuenta de diez.

El pleito termina y Ryan García, de manera más sufrida que en ocasiones anteriores, retiene el cinturón interino CMB y, más importante aún, muestra interesantes credenciales que le permiten soñar con la conquista total de la división de los ligeros si titanes como Lomachenko, Teófimo López, Haney y Gervonta y se lo permiten.

Hagan sus apuestas.

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