AEBOX/Vicente Campos/–Ya iba siendo hora de que alguien llegara y despertase de su sueño a los incondicionales de las MMA y las «estrellas» de las redes sociales y recordarles que ‘al Boxeo no se juega’. En una época en la que todo el mundo quiere subirse al ‘carro’ del boxeo, para diversión o enfado de los aficionados al boxeo de toda la vida, muchos esperábamos que llegara alguien que los pusiera en su lugar.
Y ayer le tocó a Francis Ngannou, una estrella de las MMA que pensó que sería una idea divertida cambiar sus guantes de cuatro onzas por los más grandes de boxeo contra nada menos que Anthony Joshua. Todo surgió a raíz de un combate más bien mediocre con Tyson Fury, que se lo tomó tan en serio que su preparación consistió en trabajar los bíceps levantando botellas en las barras de los pubs ingleses.
Fury, con aspecto de preferir estar en cualquier otro sitio, dejó muy claro que aquel combate no iba con él y su única preocupación fue terminar el combate y recoger su cheque. Y así ‘creamos’ al gigante boxísitico Ngannou, tras sobrevivir a una pelea en la que Fury y su falta de preparación dejaron que se creyera una leyenda de nuestro deporte, preparando su ‘agenda de combates’, ahora Joshua, después Wilder… pensando que esto iba a ser un paseo triunfal y creyendo que atesoraba la quijada más indestructible de los deportes de combate.
Los partidarios rugieron de felicidad, aclamando su resistencia como si se hubiera enfrentado a un Mike Tyson en su mejor momento, en lugar de a un inhibido Fury que solo pensaba en qué iba a hacer cuando terminase el combate y en qué iba a gastar el dineral que le daban por esta pantomima de combate. Pero todo esto sirvió para que muchos pensaran de Ngannou era un boxeador que se iba a convertir en leyenda gracias a su fuerza inquebrantable, todo porque Fury decidió tratar la pelea como una suave sesión de sparring sin casco. Los aficionados a las MMA e incluso muchos aficionados al boxeo de todo el mundo se ilusionaban pensando en una nueva estrella de los pesados que había llegado de las MMA… pobres ilusos…
Pero ayer era un día importante para Anthony Joshua y su carrera, que se acabaría si permitía lo que Fury permitió, y se tomó el combate como había que tomarlo, dejando a Francis Ngannou en un ejemplo de lo que te puede pasar cuando solo buscas dinero en un deporte como el Boxeo, deporte donde no se juega. Tres veces mandó Joshua a Ngannou a la lona, la última de forma preocupante en lo que se suele llamar KO de hospital. El combate no fue tanto una competición como una dura lección de humildad. Joshua, con sus pulidas habilidades boxísticas, no sólo ganó, sino que ofreció una clase magistral, convirtiendo a Ngannou en un costal, como dicen los mexicanos.
Más que una pelea competitiva fue una clase magistral sobre por qué los luchadores de MMA deberían quedarse en sus ‘jaulas’ y no jugarse la salud encima de un ring. Sí, muchos me han dicho hoy que si Joshua subiera a la jaula con Ngannou… estamos hablando de boxeo, señores.
A todos nos he venido al recuerdo estos días otra pantomima histórica. ¿Recuerdan la historia de Conor McGregor y Floyd Mayweather? Parece que McGregor se levantó una mañana y pensó que el boxeo era algo fácil. Lo pensó el irlandés y lo pensaron muchos aficionados que creían que McGregor iba a noquear fácilmente a Floyd Mayweather en un ring de boxeo. Pero como reconoció en su día Mayweather, alargó un poco el combate por el bien de los aficionados que habían pagado, y una vez llegó el momento, dejó de leer la prensa en su esquina y se fue a su casa, no sin antes acabar con un pobre McGregor al que cualquier campeón de su peso de un país puntero en el Boxeo, le hubiera ganado aquella noche.
Aquella noche, Mayweather jugó a su antojo con el irlandés. Fue menos una pelea y más un ‘Golpe de realidad’, retransmitida en directo para que el mundo la viera. Mayweather no sólo venció a McGregor, sino que le dio una vuelta por el ring de boxeo, un humillante asalto tras otro, sin que el pobre supiera por donde le llegaban. Al final, lo único que McGregor noqueó fue a su cuenta corriente, dándose cuenta de que no fue buena idea pasar de las MMA al boxeo, pues si Mayweather no se hubiera tomado el combate como una exhibición, podría haberle hecho daño, pues este deporte es peligroso.
Que sí, que ganó mucho dinero aquella noche, pero eso se lo cuentan a Meldrick Taylor, a Prichard Colon o a muchos otros boxeadores…
De las pantomimas del amigo Jake Paul hablaremos en otro capítulo…


