AEBOX/Vicente Campos/–Rolando «Rolly» Romero no duda en su pronóstico para el esperado choque del 13 de septiembre entre Terence Crawford y Canelo Álvarez. Según el excampeón mundial, Crawford (41-0, 31 KO) comenzará manejando el combate con su habilidad técnica, reminiscentes del estilo que Amir Khan empleó contra Canelo, pero un golpe inesperado del mexicano lo dejará fuera de combate en la lona. Romero apunta que el estadounidense, al subir a las 168 libras para retar a Canelo (62-2-2, 39 KO) por sus tres cinturones, está sacrificando demasiado en términos de tamaño físico.
Para ilustrar su argumento, Rolly compara esta situación con el ascenso de Canelo de 168 a 175 libras en 2022 para enfrentar a Dmitry Bivol, donde el mexicano se vio superado por la diferencia de peso. En el caso de Crawford, el desafío es aún mayor: un salto de 14 libras desde las 154, división en la que debutó en agosto pasado contra Israil Madrimov con una actuación que dejó dudas sobre su adaptación a pesos más altos.
Las grietas de Crawford al descubierto
Romero considera que el enfrentamiento con Madrimov expuso las debilidades de Crawford. «No podrá barrer con todos los títulos sin tropezar varias veces. Es pequeño, está mayor y carece de la fuerza para imponerse a tipos como Vergil Ortiz Jr. o Bakhram Murtazaliev», sentencia. Sugiere que Crawford necesitaría aclimatarse a las 168 libras enfrentando antes a peleadores como Osleys Iglesias, Diego Pacheco, Christian Mbilli, Caleb Plant o David Morrell, pero duda que «Bud» acepte esos riesgos. «Si lo hace, llegaría a Canelo medio noqueado por las palizas que le darían esos nombres. Turki Alalshikh igual le daría la pelea, pero estaría en desventaja brutal», agrega.
La edad, un enemigo silencioso
Con 38 años, la edad es un factor que Romero no pasa por alto. «Crawford creyó ver una oportunidad en Canelo, pero lo que verá es el suelo», afirmó Romero. Según él, el paso del tiempo ha mermado al estadounidense: «Contra Madrimov se vio lento, lejos del joven que llegó a 147 en 2018. Su pelo encanece y retrocede como el mar. El ‘Pequeño GGG’ lo golpeó más de lo habitual y dejó su rostro inflamado».
Rolly también señala que el movimiento de Crawford ha perdido fluidez. «Se apoya en su alcance y en un buen sentido del tiempo para golpear, pero ya no danza como antes. Sale en una guardia y no la cambia. Si intenta moverse como Mayweather lo hizo contra Canelo, se quedará sin gasolina y vulnerable», advierte.
El golpe final en el horizonte
«El caso de Bivol y Canelo se repetirá con Crawford subiendo dos divisiones», explica Romero. «Bivol no pega duro, pero su tamaño frenó a Canelo. Crawford boxeará bien al principio, como Khan, pero de pronto, ¡zas! Un golpe lo apagará». Para Rolly, la combinación del físico imponente de Canelo, su pegada y la veteranía de Crawford sellarán un nocaut inevitable el 13 de septiembre, dejando al estadounidense como una sombra de su invicto tras un arranque prometedor.


