AEBOX/Gonzalo Campos.
Noriega vuelve al ring el 28 de junio en Vila-real tras su tropiezo mundialista ante Shokichi Iwata. En juego, el título vacante Europeo del peso mosca.
🔹 Un regreso con mucho en juego
El próximo 28 de junio, el boxeo español volverá a mirar con atención hacia Vila-real (Comunidad Valenciana), donde Jairo Noriega (14-1, 3 KO) buscará reencontrar su mejor versión ante el invicto francés Rakib Radji (10-0, 1 KO). La cita no es menor: está en juego el título vacante de Europa del peso Mosca, un cinturón que puede reimpulsar su carrera tras el revés sufrido en Japón.
🔹 Lecciones de una derrota mundialista
Noriega vuelve a la actividad tras su intento fallido de conquistar el título mundial Minimosca frente al japonés Shokichi Iwata, quien le superó antes del limite. Fue una pelea exigente y valiente por parte del español, que plantó cara con técnica y corazón, pero que no pudo frenar la potencia y el ritmo del entonces campeón nipón.
Esa experiencia, pese a la derrota, parece haber curtido a Noriega, que ahora busca canalizar ese aprendizaje en una categoría superior y con un objetivo continental en el horizonte.
🔹 Radji, un rival incómodo y en ascenso
El rival será Rakib Radji, un boxeador francés invicto que, pese a no destacar por su pegada, sí lo hace por su constancia, movilidad y volumen de golpeo. Con solo un nocaut en diez victorias, Radji basa su éxito en la presión y el desgaste progresivo, cualidades que obligarán a Noriega a imponer su ritmo y no caer en la trampa del intercambio.
La clave del combate podría estar en la precisión y la lectura táctica de Noriega, que tendrá que demostrar si está listo para volver a brillar en el plano internacional.
🔹 Europa como nuevo punto de partida
Una victoria en Vila-real no solo le daría a Noriega un nuevo título, sino también un nuevo rumbo. Volver a colocarse en las listas europeas e incluso aspirar a futuras oportunidades mundiales pasa por ganar —y convencer— ante Radji. El margen de error es nulo.
A sus 32 años, Jairo Noriega afronta este duelo con la madurez que da haber pisado el ring por un cinturón global y con la motivación de quien sabe que su historia aún puede escribirse en letras grandes.


