Lamela, coraje sin recompensa en Santa Marinella

AEBOX/Gonzalo Campos

Viajó con poco margen, sin red de seguridad ni excusas preparadas. Enfrentó a un rival local, curtido y con experiencia, en plena costa italiana. Y aunque no ganó en las cartulinas, dejó claro que aún tiene mucho que decir en Europa. Carlos Lamela (8-5, 5 KO) cayó este viernes por decisión dividida ante Luca D’Ortenzi (19-4, 5 KO) en Santa Marinella, en combate pactado a diez asaltos por el título Silver de la Unión Europea del peso semipesado.

El ring, su terreno

Con apenas dos semanas de aviso tras la baja del belga Rasul Magomadov, Lamela aceptó el reto sin titubeos. No era su primera vez: en 2023 ya había conquistado ese mismo cinturón cuando viajó a Austria y noqueó al invicto Mansur Elsaev. Esta vez, la historia tenía un guion más áspero.

Desde el primer asalto, el español —nacido en Cuba pero asentado en Asturias— mostró una mayor intención ofensiva, lanzando combinaciones, midiendo distancias y buscando el control del ritmo. D’Ortenzi, 37 años y estilo rocoso, respondió con presión y experiencia, en una pelea sin grandes explosiones, pero con desgaste constante.

A medida que avanzaban los asaltos, la falta de preparación específica para una pelea tan larga comenzó a notarse en Lamela. Aunque su inicio fue notable, el fondo físico terminó pesando. El ritmo bajó, las piernas respondían menos, y D’Ortenzi logró equilibrar la balanza en el tramo final.

La otra pelea: las tarjetas

Tras los diez asaltos reglamentarios, el combate llegó a los jueces con la sensación generalizada de ligera ventaja para Lamela. Sin embargo, las puntuaciones (114-114, 116-112 y 115-113) dieron la victoria al italiano, en una decisión que volvió a despertar ese viejo fantasma que tantas veces acecha al visitante en tierra ajena.

Por si fuera poco, el presentador del evento anunció erróneamente a D’Ortenzi como “nuevo campeón de Europa”, cuando en realidad el combate solo ponía en juego la versión Silver del cinturón. El título absoluto sigue vacante y será disputado entre Shakan Pitters y Bradley Rea.


“Hice mi trabajo, pero no dependía solo de mí”

Sin declaraciones públicas tras la pelea, Lamela se retiró del recinto con gesto contenido y la certeza de haber competido al máximo nivel. Esta derrota, aunque dura, no borra su valor: aceptó el reto, dio la cara y dejó buena imagen ante un rival duro y un entorno adverso. Quizá, con una preparación completa, la historia habría sido distinta.

A veces, perder es solo el principio.

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