AEBOX/Gonzalo Campos
El escocés Josh Taylor (19-3, 13 KO) ha colgado los guantes. A los 34 años, y tras una advertencia médica sobre una lesión ocular que podría comprometer su visión, el púgil de Prestonpans ha anunciado hoy, de forma oficial y emotiva a través de su cuenta de Instagram, su retiro definitivo del boxeo profesional. Con este gesto, uno de los grandes campeones británicos del siglo XXI pone fin a una carrera extraordinaria, marcada por la gloria, la controversia y el sacrificio.
“Lamentablemente, debido a un problema recurrente con mi ojo, los médicos me han aconsejado que debo retirarme. Si sigo boxeando, podría perder la vista. No ha sido una decisión fácil, pero tengo que pensar en mi salud a largo plazo”, escribió Taylor este lunes.
Un ascenso meteórico
Taylor debutó como profesional en 2015, tras una sólida etapa amateur que incluyó su participación en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y una medalla de oro en los Juegos de la Commonwealth. Con apenas 16 peleas, se coronó campeón mundial de la IBF en 2019 al derrotar al invicto Ivan Baranchyk, y ese mismo año se consagró como estrella al vencer al estadounidense Regis Prograis en la final del torneo World Boxing Super Series.
Ese triunfo le dio la unificación IBF y WBA, pero sería en mayo de 2021 cuando inscribió su nombre en la historia: venció a José Carlos Ramírez en Las Vegas y se convirtió en campeón indiscutido del peso superligero, acumulando los cuatro cinturones (WBA, WBC, IBF y WBO). Fue el primer boxeador escocés y el primer británico en lograrlo en la era de los cuatro organismos principales.
La dura cuesta abajo
A partir de ahí, el campeón invicto comenzó una etapa mucho más turbulenta. En febrero de 2022, logró una discutida victoria por decisión dividida sobre Jack Catterall, que marcó el inicio de su declive. La revancha, celebrada en 2024, terminó en clara victoria para el inglés, quitándole a Taylor la posibilidad de cerrar cuentas pendientes.
En 2023, Taylor subió al ring ante Teófimo López en el Madison Square Garden y fue ampliamente superado por el neoyorquino, perdiendo el cinturón de la WBO. Ya en 2025, decidió probar suerte en el peso wélter, donde fue derrotado por el también británico Ekow Essuman el pasado mes de mayo, en el que sería su último combate profesional.
Un legado imborrable
Aunque sus tres derrotas consecutivas cerraron de forma amarga su trayectoria, Josh Taylor será recordado como uno de los púgiles más completos y dominantes de su generación. Zurdo, técnico, agresivo y con una mentalidad competitiva inquebrantable, fue durante años el mejor 140 libras del planeta.
En su reinado dejó atrás a nombres como Baranchyk, Prograis o Ramírez, en duelos donde combinó boxeo cerebral y determinación feroz. Su estilo combativo, su inteligencia táctica y su orgullo nacional lo convirtieron en un ídolo en Escocia y en un referente a nivel mundial.
«No hay nada que lamente. Lo he dado todo y me voy sabiendo que alcancé lo más alto», concluyó en su despedida.


