AEBOX/Vicente Campos/–La exboxeadora argentina Alejandra “La Locomotora” Oliveras, ícono del pugilismo femenino, enfrenta el combate más duro de su vida tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico el pasado 14 de julio de 2025. Internada en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital José María Cullen en Santa Fe, su condición permanece estable desde el punto de vista hemodinámico, con las presiones controladas, según el último parte médico. Sin embargo, el pronóstico sigue siendo reservado debido al daño irreversible en el tronco cerebral, un cuadro que mantiene en vilo a su familia, amigos y seguidores.
Un pequeño gesto, una gran esperanza
En medio de la gravedad de su estado, un pequeño pero significativo gesto ha encendido una chispa de esperanza. Jesús Oliveras, hermano de Alejandra, compartió en el programa DDM (América) que la exboxeadora reaccionó apretando la mano de una familiar, un signo interpretado como una muestra de conciencia aún presente. “Ella apretó la mano… hay conciencia y eso es lo más importante”, expresó Jesús, visiblemente emocionado. Este acto, aunque mínimo, representa un rayo de luz en un panorama delicado, marcado por un edema cerebral que requirió una craneotomía descompresiva para aliviar la presión intracraneal.
A pesar de los avances, Jesús reconoció la severidad del daño neurológico, que los médicos consideran irreversible y que podría derivar en secuelas como hemiplejia. Sin embargo, la fortaleza de Alejandra, conocida por su tenacidad en el ring, y el cariño del público mantienen viva la esperanza de su entorno. “Ella es invencible y esta pelea por la vida la va a ganar”, afirmó su hermano, destacando la resiliencia que siempre definió a “La Locomotora”.
Una deportista incansable golpeada por lo inesperado
El ACV que sorprendió a Alejandra Oliveras, de 47 años, ha conmocionado a quienes la conocen como una figura de salud y vitalidad. “Una deportista que jamás imaginábamos que sufriría un ACV”, confesó Jesús, reflejando lo inesperado del episodio para una mujer que dedicó su vida al deporte. Multicampeona mundial en categorías como superpluma, ligero y wélter, Alejandra se ganó el apodo de “La Locomotora” por su estilo arrollador y su espíritu inquebrantable, convirtiéndose en una de las pioneras del boxeo femenino en Argentina.
Su legado trasciende el ring, inspirando a generaciones de atletas con su dedicación y carisma. Ahora, esa misma fortaleza mental que la llevó a conquistar títulos mundiales es la que su familia espera que la sostenga en esta batalla. El inmenso apoyo del público, expresado en redes sociales y mensajes de aliento, también se ha convertido en un pilar para sus seres queridos.
Una comunidad unida por “La Locomotora”
Mientras Alejandra Oliveras permanece en terapia intensiva, su familia y seguidores se aferran a cada señal de progreso, por pequeña que sea. Los médicos insisten en el carácter permanente del daño neurológico, pero la reacción de Alejandra al apretar la mano de su familiar reafirma la esperanza de que su lucha continúa. En Santa Fe, la comunidad boxística y el público en general se han volcado en apoyo a una campeona que nunca se rindió.
La historia de “La Locomotora” Oliveras es un testimonio de coraje, tanto en sus días de gloria como en esta batalla por la vida. Mientras su familia espera por nuevos avances, el mensaje es claro: Alejandra sigue siendo una luchadora, y esta pelea, la más importante de su carrera, aún no ha terminado.


