AEBOX/Gonzalo Campos
El británico critica el modelo de negocio del UFC y defiende la esencia del boxeo
El promotor británico Eddie Hearn ha lanzado duras críticas contra Dana White y su intención de modificar la Ley Muhammad Ali, una norma creada en el año 2000 para proteger los derechos de los boxeadores en Estados Unidos. White, presidente del UFC y cabeza del proyecto Zuffa Boxing, busca adaptar esa legislación para expandir su modelo de negocio al boxeo profesional.
Sin embargo, Hearn no comparte esa visión. “No necesitamos cinturones falsos ni un sistema cerrado donde el promotor controla todo”, afirmó en declaraciones recogidas por The Ring Magazine. “El boxeo es transparente, y los ingresos van a los boxeadores. Ese es el espíritu del deporte y lo que nos diferencia del MMA”.
Defensa del modelo clásico del boxeo
Hearn subrayó que la estructura del boxeo, basada en diferentes organismos sancionadores y promotores independientes, es parte de su identidad. “Nuestros cinturones importan. Representan historia, legado y respeto. No se trata solo de crear un título más para vender entradas”, señaló.
El británico añadió que su promotora Matchroom Boxing ha demostrado que el boxeo puede ser sostenible sin necesidad de adoptar el modelo cerrado del UFC: “El público paga por ver grandes peleas, y nosotros tratamos de que los boxeadores obtengan la mayor parte del beneficio. Eso no ocurre en todos los deportes de combate”.
Choque de visiones: libertad vs monopolio
Las palabras de Hearn llegan en un momento de tensión entre los dos mundos. Dana White ha reiterado en múltiples ocasiones que el boxeo necesita “reforma” y “estructura”, argumentando que los organismos actuales dificultan la creación de combates grandes y castigan la meritocracia.
Pero Hearn ve lo contrario: “El boxeo no necesita ser controlado por una sola entidad. Esa es la diferencia fundamental entre nosotros y ellos. En el boxeo, los campeones eligen su camino, negocian sus bolsas y defienden su independencia”.
El promotor inglés no cerró la puerta a futuras colaboraciones, pero fue contundente: “No quiero hacer negocios con Zuffa. No creo que ese modelo beneficie a los boxeadores ni al deporte”.
El fondo del debate: la Ley Muhammad Ali
La Ley Muhammad Ali Boxing Reform Act, aprobada en 2000, fue creada para proteger a los púgiles de prácticas abusivas por parte de promotores y cadenas televisivas, obligando a la transparencia en los ingresos y prohibiendo conflictos de interés.
Modificarla, como propone el entorno de White, permitiría una gestión más centralizada de los contratos y títulos, pero también podría suponer un retroceso en los derechos de los boxeadores.
Para Hearn, tocar esa ley sería un error histórico: “La Ley Ali existe para evitar que los boxeadores sean esclavos del sistema. Si la cambias, destruyes todo por lo que Muhammad Ali luchó”.
Contexto y consecuencias
El enfrentamiento dialéctico entre Hearn y White no es nuevo. Ambos compiten por influencia en el mercado global del boxeo y los deportes de combate. White busca posicionar su marca en un sector donde el británico es una de las figuras dominantes junto a Bob Arum y Al Haymon.
Con este nuevo episodio, Hearn se reafirma como defensor del boxeo tradicional frente a los intentos de “modernización” impulsados desde el MMA.
La discusión, sin embargo, va mucho más allá de los cinturones: plantea un debate profundo sobre quién debe controlar el futuro del boxeo y cómo equilibrar negocio, tradición y derechos de los atletas.


