Vittoria Parigi se proclama nueva campeona de Europa del peso mínimo tras una pelea muy cerrada ante Cristina Navarro

AEBOX/Gonzalo Campos

Un campeonato de Europa igualado y lleno de matices

La italiana Vittoria Parigi, con un récord de 7-1-1, se convirtió anoche en la nueva campeona de Europa del peso mínimo tras imponerse por decisión a la española Cristina Navarro, que llegaba con marca de 7-3, en un combate táctico, equilibrado y con numerosos asaltos discutidos que mantuvieron la incertidumbre hasta el último instante.

Parigi arrancó con iniciativa, ocupando el centro del ring y marcando el ritmo con manos rectas y una presencia sólida en la media distancia. Navarro respondió con movilidad, diagonales y explosiones puntuales que evitaron que la italiana se asentara con comodidad. La pelea pronto evidenció que sería una batalla de pequeños detalles.

En los asaltos centrales, Cristina mostró su mejor tramo: aumentó el ritmo, conectó manos limpias y obligó a Parigi a recalibrar distancias y ritmo de ataque. Fue, quizá, la fase más igualada y rica técnicamente del duelo.

Pequeñas diferencias inclinaron la balanza hacia Parigi

La parte final resultó determinante. Parigi, sin imponer un dominio amplio, sí logró conectar las manos de mayor visibilidad y continuidad en los momentos clave. Esas mínimas diferencias, sumadas a su mayor solidez dentro de la corta y media distancia, terminaron decantando las tarjetas a su favor.

Al final, las cartulinas oficiales reflejaron esa falta de consenso que se percibía en el ambiente:

  • un juez vio ganadora a Parigi por 97-93,
  • otro se la dio a Navarro por 93-97,
  • y el tercero cerró con un 96-95 para la italiana.

Un resumen numérico que explica por sí solo lo reñido —y lo polémico— del campeonato.

Navarro, siempre valiente y competitiva, terminó entera y sin renunciar a la iniciativa, dejando claro que está plenamente capacitada para volver a disputar un título continental.

La polémica: tarjetas demasiado dispares para un combate tan cerrado

Si bien la victoria italiana puede considerarse coherente con lo visto en el ring, la conversación posterior al combate giró casi por completo en torno a la gran disparidad entre las tarjetas de los jueces.

En una pelea tan cerrada, con muchos asaltos que podían caer de un lado u otro, resultó llamativo que las puntuaciones mostraran diferencias tan amplias en su interpretación. Esa falta de uniformidad generó incomodidad entre equipos y aficionados, y dejó la sensación de que la lectura arbitral no estuvo a la altura de la exigencia de un campeonato de Europa.

Más allá de los números, quedó la impresión de que el criterio no fue lo suficientemente homogéneo para un título continental en un peso tan técnico como el mínimo.

Navarro sale reforzada pese a la derrota

Aunque no logró el cinturón, Cristina Navarro sale fortalecida. Compitió con ambición, ritmo y criterio, mostró progreso respecto a anteriores actuaciones y dejó claro que tiene nivel para volver a intentar coronarse campeona de Europa.

España no se lleva el título, pero sí confirma a una aspirante madura, sólida y con margen de crecimiento.

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