AEBOX/Gonzalo Campos
Un título vacante que encontraba dueño en Zaragoza
El vacante Campeonato de España del peso medio encontró nuevo propietario en una noche especial para el boxeo aragonés. Ezequiel Gurría (21-4, 5 KO) se impuso con autoridad al canario Alcorac Caballero (8-2, 2 KO) en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza, sumando así el segundo título nacional de su carrera tras aquel campeonato superwélter conquistado en 2019.
El cinturón quedaba sin dueño desde la renuncia de Jhon Jader Obregón, lo que abría la puerta a la pugna entre dos aspirantes de perfil muy distinto: un Gurría asentado, con experiencia, y un Caballero que buscaba irrumpir con fuerza en la escena nacional.
Desarrollo del combate: control, distancia y experiencia
El pleito se disputó a un ritmo pausado, técnico y ordenado. Ambos púgiles trabajaron fundamentalmente a media-larga distancia, una zona donde Gurría se sintió siempre más cómodo.
El zaragozano controló las trayectorias, manejó la movilidad lateral y desactivó cualquier intento de Caballero por cambiar el guion. El aspirante canario trató de mantener una estructura defensiva correcta, pero careció de la iniciativa y los cambios de ritmo necesarios para comprometer a un púgil de mayor rodaje.
La pelea transcurrió con limpieza y sin irregularidades reseñables, lo que permitió un combate fluido y sin interrupciones.
Las puntuaciones finales reflejaron con nitidez la superioridad del nuevo campeón:
- 98-92 (x2)
- 99-91
Gurría, campeón en dos divisiones: la importancia del logro
El triunfo tiene un valor especial. Ezequiel Gurría suma ahora títulos nacionales en dos categorías distintas, una rareza en el boxeo español reciente y un indicador de su madurez deportiva.
En 2019 conquistó el superwélter; ahora lo hace un peso por encima, en una etapa más consolidada de su carrera, donde la experiencia juega a su favor.
Este nuevo éxito refuerza su posición en el panorama nacional y lo devuelve al primer plano tras temporadas de encadenar compromisos complicados dentro y fuera de España.
Caballero: voluntad, disciplina… pero sin el filo necesario
Para Alcorac Caballero, la oportunidad llegaba como su mayor salto profesional. Con un récord de 8-2 (2 KO), el canario presentaba buenas credenciales de disciplina y constancia, pero en Zaragoza se encontró con un rival de mayor bagaje competitivo.
Su actitud fue irreprochable: mantuvo la corrección, el orden y la deportividad durante los diez asaltos, pero no consiguió generar los momentos de presión ni las manos determinantes que exige un campeonato nacional.
Caballero queda lejos de haber desentonado, pero la pelea deja claro que su evolución está todavía en desarrollo.
Implicaciones para el peso medio español
El peso medio español, tradicionalmente irregular en actividad y continuidad, encuentra ahora en Gurría un campeón sólido y con proyección para reactivar la división.
Con el cinturón ya en su cintura, se abren varias incógnitas:
- ¿Habrá una primera defensa en Zaragoza?
La afición respondió y el entorno del boxeador vería con buenos ojos repetir en casa. - ¿Aparecerá algún aspirante claro?
La categoría no está especialmente poblada, pero nombres emergentes podrían reclamar una oportunidad. - ¿Mirará Gurría hacia Europa?
Su experiencia internacional y su condición de doble campeón nacional podrían colocarlo en el radar de la EBU a corto plazo.
Por ahora, el cinturón queda en manos de un púgil que ha demostrado saber competir, gestionar la distancia y ganar peleas tácticas.
Conclusión: Zaragoza celebra a su nuevo campeón
El Pabellón Príncipe Felipe vivió una noche de boxeo sobria, técnica y sin estridencias, donde Gurría impuso jerarquía. El zaragozano controló de principio a fin, aprovechó su experiencia y cerró una victoria contundente que lo convierte en nuevo campeón de España del peso medio.
Un triunfo que no solo devuelve brillo a su carrera, sino que también reactiva una categoría necesitada de nombres fuertes y continuidad.


