AEBOX/Gonzalo Campos
Un arranque demoledor y una noche de máxima exigencia
Mary Romero (12-9, 2 KO) firmó anoche en San Isidro una de esas victorias que exigen corazón, temple y experiencia. En el pabellón del CD Olimpo Box, la murciana se proclamó campeona internacional de la IBF tras superar a la mexicana Elizabeth “Veneno” López (12-7-5, 2 KO) en un combate muy físico, sucio por momentos y lleno de tensión.
El inicio fue inmejorable: Romero conectó dos manos curvas potentes que enviaron a la mexicana a la lona en el primer asalto. López superó la cuenta, pero el mando ya estaba del lado español.
En el tercer asalto llegó el punto de inflexión: un mal apoyo provocó una lesión en la mano izquierda de Mary, obligándola a replantear su boxeo sobre la marcha.
Del dominio inicial a la supervivencia con una sola mano
A partir del tercer round, Romero tuvo que pelear prácticamente solo con su derecha y apoyarse en su movilidad. El combate se volvió espeso, lleno de agarres, choques de cabeza y acciones que forzaron múltiples intervenciones arbitrales.
En ese terreno adverso, Mary respondió con inteligencia: castigó desde media-larga, evitó las embestidas de la mexicana y mantuvo los tiempos del combate. La española, incluso limitada por la lesión, se mantuvo firme y clara en su dominio.
Voz de la campeona: las palabras de Mary Romero
«En el tercero me jodí la mano; no sabemos aún lo que tengo. Mañana voy a Murcia a un hospital para que me vuelvan a valorar.
Peleé sin mi mano izquierda, intentando sobrevivir con la derecha, moviéndome mucho, pero si llego a tener las dos manos, ya te digo yo que del cuarto no pasa esa chica.
Es una chica dura, que ha peleado dos veces con Yokasta Valle, campeona mundial con todos los cinturones.
En el primer asalto la tenía noqueada. Si no llega a ser por la fractura de la mano, no pasa.
Me sentí súper fuerte, bien, superior, a gusto; incluso la gané moviéndome por el ring. Todos los asaltos fueron míos.
Son cosas que pasan: sabemos cómo entramos pero no cómo salimos. Muy contenta y a por más.
Esta chica era muy experimentada, se la sabía toda, pero fuimos superiores.
Me he preparado muy bien, muy fuerte, entrenando duro, y de fuerza y de fondo tenía para hacer hasta cinco asaltos más.
Físicamente estaba hecha un toro; lo malo fue la mano fracturada en el tercer asalto, que rompió mi esquema de boxeo. No podía tirar ninguna izquierda, era un dolor continuo.
Me veo experimentada, fuerte, en mi cumbre para cosas muy grandes. Vamos a recuperar y a por los próximos títulos. Me encuentro mejor que nunca, pero con muchísima diferencia.
Quiero dar las gracias a los dos Pacos de Almería por la oportunidad, a mi familia de Puerto Lumbreras, a mis amigos que estuvieron aquí, siempre muy arropada por los míos.
Y darle las gracias a Kiko Martínez, que me ayudó los últimos días para saber qué hacer, cómo entrar fuerte. Cosas de zorro viejo, como digo yo. Darle las gracias también a Kiko Martínez».
Victoria clara y mensaje firme
Incluso con una sola mano operativa, Mary controló el combate de principio a fin. Conectó las manos más claras, impuso el ritmo, desactivó las embestidas de su rival y dejó claro que atraviesa un momento de madurez que la eleva a un nivel superior.
A la espera del diagnóstico
La campeona será revisada nuevamente en Murcia para determinar el alcance exacto de la lesión en su mano izquierda. Sin embargo, sus palabras y su rendimiento reflejan confianza, ambición y preparación para desafíos mayores en 2025.
Epílogo
San Isidro fue testigo de una de esas noches que explican por qué el boxeo mantiene un magnetismo único. Mary Romero derribó, resistió, se adaptó y terminó imponiendo su voluntad incluso cuando el cuerpo le pidió lo contrario. La caída en el primero, la fractura en el tercero y la entereza en los siguientes rounds dibujan el perfil de una púgil madura, consciente de su momento y preparada para escenarios mayores. Cuando recupere la mano, llegará el tiempo de las decisiones y de los títulos que se buscan desde hace años. Hoy lo que queda es la certeza de que, incluso limitada, Mary sigue siendo una garantía de entrega y de verdad sobre el ring. Una campeona que nunca negocia su identidad.


