AEBOX/Gonzalo Campos
Un viaje para relanzar una carrera
Moussa Gholam (25-1, 15 KO) ha vuelto a mostrar su mejor versión y lo hizo lejos de casa. En Varadero, bajo las luces del Hotel Meliá Internacional durante la Cuban Boxing Night, el marroquí-español noqueó en apenas dos asaltos al argentino Nicolás Botelli (20-10, 11 KO), firmando una victoria breve, contundente y necesaria en su ruta hacia el título mundial.
Era una noche clave para Gholam, que buscaba recuperar sensaciones y demostrar que su nombre debe seguir presente en la parte alta de las listas de la WBA. Y respondió con un boxeo preciso, vertical y con la autoridad de quien sabe que no puede dejar escapar oportunidades.
Dominio desde la primera campana
Gholam tomó el centro del ring desde el inicio, imponiendo velocidad y ángulos que desbordaron a Botelli. Su jab marcó territorio y su lectura defensiva anuló cualquier intento de respuesta del argentino, que se vio obligado a retroceder más de lo habitual.
El dominio era evidente: Gholam encontraba los huecos, cambiaba el ritmo y castigaba con manos limpias que empezaban a acumular desgaste en su rival.
Un segundo asalto demoledor
El desenlace llegó en el segundo episodio. Tras varias fintas que abrieron la guardia de Botelli, Gholam conectó una derecha seca al mentón y remató con un crochet de izquierda perfecto. Botelli cayó de manera espectacular y, aunque intentó levantarse, el árbitro detuvo la acción sin necesidad de prolongar el drama.
KO en el segundo. Categórico. Exactamente el tipo de victoria que Gholam necesitaba para reactivar su candidatura mundialista.
Un paso adelante en la ruta mundialista
Más allá del resultado, la actuación de Gholam en Cuba envía un mensaje claro: está preparado para volver a discutir un cinturón de rango internacional. Su equipo apunta a un título intercontinental de la WBA o a una eliminatoria directa en 2026, y este triunfo sirve como perfecto aval.
Epílogo
Cuba, cuna de campeones y territorio de leyenda en nuestro deporte, presenció una de las noches más redondas de Moussa Gholam. Un boxeador que, cuando encuentra su ritmo y su determinación, demuestra que su sitio natural está en la élite. Varadero fue testigo; el mundo del boxeo, advertido.


