Sheila Martínez mira al mundial: “Ojalá se dé definitivamente la pelea con Amanda Serrano”

AEBOX/Gonzalo Campos

Hay boxeadoras que crecen bajo estructuras poderosas y otras que avanzan a base de constancia, sacrificio y silencio. Sheila Martínez pertenece al segundo grupo. Sin padrinos, sin atajos y sin favores, ha construido su carrera combate a combate, aceptando retos fuera de casa, superando decisiones polémicas y atravesando periodos de inactividad sin perder nunca la ambición.

Su brillante actuación en Sagunto no fue una victoria más. Fue la confirmación de que está de vuelta, asentada en su nuevo peso y preparada para algo mayor. Europa vuelve a aparecer en el horizonte, pero ahora con la mirada fija en el mundial.


“Desde el minuto uno tuve unas sensaciones muy buenas”

Magnífico regreso el sábado. ¿Qué sensaciones tuviste desde que sonó la campana en Sagunto?

“Desde el minuto 1 tuve unas sensaciones muy buenas. Me notaba muy bien, cero nervios, con muchas ganas de subir al ring. Eso se notó muchísimo. En el calentamiento lo noté mucho.”

La seguridad fue visible desde el primer cruce.


El peso como punto de inflexión

La lectura de la pelea indica que desde el primer momento sabías que podías hacer daño a tu rival. ¿Cómo lo viste tú?

“Sí, yo sabía que iba a hacer un peleón. Me sentía muy, muy, muy bien, tanto físicamente como psicológicamente. Es la primera pelea que tampoco he sufrido para dar el peso y eso también lo he notado mucho. También la tenía estudiada la rival, ¿sabes? Sabía cómo boxeaba y todo, entonces no tuve problema.”

¿Qué ha cambiado en tu preparación para que te sintieras así de fuerte y que además dieras esa sensación a todos los aficionados?

“En la preparación no ha cambiado nada. Soy súper disciplinada y me preparo a tope pelee con quien pelee. Lo que ha cambiado en mí es mi relación con el peso. Antes en menos de 57 sufría mucho ese proceso y ahora en menos de 60 no he sufrido en absoluto para dar el peso.”


Cuatro años invicta y derrotas bajo análisis

No has sufrido para dar el peso, pero además pareciera que tu poder de impacto ha aumentado. Llevas más de cuatro años invicta. Y dicho esto, en su momento criticamos cada una de tus derrotas como absolutamente injustas…

“Sí, yo creo que al final cuando tienes más peso también la pegada o el impacto aumenta, tanto yo como cualquier boxeador, creo yo. Luego, a ver, derrotas como injustas… pues a ver, la de Bulgaria sí. Luego la de Barcelona, yo no me vi perdedora, pero bueno, siempre al final cada persona a nivel personal piensa que le han robado, ¿no? No lo sé, no sé si sería derrota o no, yo creo que no.

Pero la que sí que siento que perdí es la de Francia. Claro, ¿por qué perdí la de Francia? Por todo lo que había detrás. Al final la chica dio dos kilos de más, también me metieron en un vestuario porque era plena cuarentena, que no se podía salir, a 40 grados centígrados, fue un auténtico desastre. Es más, la chica que estuvo en el vestuario conmigo, que se jugaba un título, se desplomó en el segundo asalto. Ni le pegaron ni nada, pero se desplomó.

Y yo ya te digo, o sea, yo ni calenté. A mí me dijeron que quedaban dos o tres peleas profesionales y al momento me vienen diciendo que tenía que salir ya. Al final sí que perdí el combate, pero no me siento… yo creo que si hubiesen hecho las cosas bien, otra cosa hubiese salido de ahí, ¿sabes?”


Un 2025 frustrante

Volvías tras un año con muy poca actividad, una sola pelea en 2025 y sin perder el europeo en el ring. ¿Qué pasó en 2025?

“Pues que se me cancelaron siete combates. O sea, estuve esperando pelear por el europeo, pero ¿qué pasa? Que la EBU me estipulaba una rival, luego la rival no quería, no aceptaba. Luego otra y tampoco aceptaba. Luego la otra, no aceptaba. Pues así, a lo tonto, me tiré un año sin pelear.

Y fue duro, fue duro. Fue un año que dije: ‘Madre mía, ¿qué está pasando aquí?’, ¿sabes?”

La inactividad no fue una elección. Fue una espera obligada.


Europa como trampolín hacia el mundial

Entras en un momento de tu carrera en que hay que reconquistar Europa, pero como puente hacia peleas más grandes. ¿Cómo ves esta transición hacia el mundial?

“Lo veo como una etapa muy importante. Volver a pelear a nivel europeo me permite crecer, coger experiencia y seguir demostrando quién soy. Para mí Europa es el camino para llegar preparada al mundial. Estoy centrada en hacer bien cada pelea y en seguir evolucionando.”


Amanda Serrano en el horizonte

¿Qué pelea te gustaría hacer con título mundial?

“Bueno, ya estuve a punto de pelear con Amanda Serrano, que me avisaron con una semana, pero por problemas de visado no se pudo dar, aunque sé que su equipo quiere que esa pelea se haga y ojalá se dé.”

En un boxeo donde muchas veces el talento depende de la estructura que lo respalde, Sheila Martínez ha demostrado que también se puede llegar desde la perseverancia. Ha sido campeona de Europa, ha peleado fuera de casa, ha aceptado condiciones adversas y ha atravesado años de incertidumbre sin perder el foco.

Nunca ha necesitado un padrino. Ha necesitado trabajo.

Y a base de trabajo ha construido una trayectoria que hoy la sitúa de nuevo a las puertas de Europa… y mirando de frente al mundo.

Si esa pelea con Amanda Serrano termina por darse, no será un golpe de suerte. Será el resultado natural de una boxeadora que lleva años llamando a esa puerta.

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