AEBOX/Gonzalo Campos
Naoya Inoue salió vencedor del esperado choque ante Junto Nakatani tras imponerse por decisión unánime (116-112, 116-112, 115-113) en el Tokyo Dome, en un combate de altísimo nivel técnico que cumplió con creces las expectativas generadas.
Primeros asaltos: estudio bajo tensión
El combate arrancó con el respeto lógico entre dos talentos de primer nivel. Nakatani, zurdo y con ventaja física, trató de imponer su jab largo y su movilidad, mientras Inoue buscaba acortar la distancia con paciencia, sin asumir riesgos innecesarios.
El campeón fue encontrando pronto la llave del combate: el trabajo al cuerpo. Con precisión quirúrgica, Inoue comenzó a castigar las zonas blandas, reduciendo progresivamente la movilidad de su rival.
Ajustes y respuesta de Nakatani
A partir del cuarto y quinto asalto, Nakatani logró mejores momentos. Ajustó la distancia, empezó a soltar combinaciones más largas y encontró ángulos con la izquierda que le permitieron equilibrar el choque.
El aspirante mostró personalidad, aceptando intercambios en la media distancia y conectando manos claras que obligaron a Inoue a replantear algunos pasajes del combate. Fueron los rounds más igualados del duelo.
Inoue eleva el ritmo
Lejos de descomponerse, Inoue respondió como lo hacen los grandes. Aumentó el ritmo, afinó el timing y volvió a imponer su precisión, especialmente con el uno-dos y los golpes al torso.
El japonés empezó a marcar diferencias en volumen y claridad, llevándose los asaltos intermedios con una lectura táctica superior.
El décimo asalto, punto de quiebre
El choque de cabezas en el décimo round, que provocó un corte en Nakatani, cambió la dinámica del combate. El aspirante venía en crecimiento, pero el parón y la gestión del corte enfriaron su momento.
Inoue olió la oportunidad y tomó definitivamente el control.
Cierre de campeón
En los dos últimos asaltos, Inoue impuso jerarquía. Mejor colocado, más preciso y con mayor actividad, cerró el combate sin conceder margen a la duda.
Nakatani, valiente hasta el final, mantuvo la competitividad, pero ya sin la frescura necesaria para revertir el signo de la pelea.
Victoria de peso en la cima mundial
Inoue deja su récord en 33-0 (27 KO), reafirmándose como uno de los grandes dominadores del boxeo actual. Nakatani, que cae a 32-1 (24 KO), sale reforzado pese a la derrota tras ofrecer el combate más exigente al campeón en mucho tiempo.
“No hubo dominio absoluto, pero sí una constante: cuando Inoue necesitó marcar diferencias, lo hizo.”
Un duelo que pide continuidad
Sin discusión en las cartulinas, pero con tramos de máxima igualdad, el combate deja una sensación clara en el ambiente del boxeo: este enfrentamiento tiene recorrido.
La revancha, si llega, será todavía más peligrosa.


