AEBOX/Vicente Campos/–La historia de Marian Herrería todavía no ha escrito su último capítulo. «La Vikinga”, ha sido intervenida con éxito de la grave lesión en su mano que llevaba meses condicionando tanto su carrera como su día a día. Y aunque el camino que tiene por delante será largo y exigente, Marian mantiene intacta la ilusión por volver a pelear.
Tras la operación, Herrería habló con AEBOX y dejó claro que, pese a las dificultades, afronta esta nueva etapa con optimismo:
“La operación ha sido todo un éxito, más complicada de lo que se esperaba, pero bueno, ya en casa, contenta y ya está, ya salimos de una”.
Unas palabras que reflejan perfectamente el carácter de una boxeadora que ha convertido la resistencia en una forma de vida.
Una lesión que frenó su regreso
La lesión de Marian no llegó de un día para otro. Después de varios combates marcados por la mala fortuna y las complicaciones físicas, la cántabra intentó volver al ring decidida a cerrar su carrera deportiva como siempre soñó: peleando por el Campeonato de España.
Sin embargo, durante uno de sus últimos combates sintió cómo su mano se rompía tras lanzar un swing. A pesar del dolor, continuó boxeando y terminó llevándose la victoria. Lo que inicialmente parecía un simple esguince terminó convirtiéndose en una lesión mucho más seria: rotura del fibrocartílago y desplazamiento del cúbito, una dolencia que finalmente la ha obligado a pasar por quirófano.
Aun así, Marian nunca dejó de entrenar.
Durante meses continuó preparándose prácticamente con una sola mano, intentando mantenerse activa mientras lidiaba en silencio con el desgaste físico y mental que supone convivir con una lesión de larga duración.
El sueño sigue intacto
Pese a todos los contratiempos, “La Vikinga” no piensa rendirse. Ahora toda su energía está centrada en la recuperación, consciente de que necesitará paciencia para volver a competir, pero también convencida de que todavía tiene algo importante pendiente sobre el ring.
Y ese objetivo no es otro que intentar conquistar el Campeonato de España, un sueño que la acompaña desde el inicio de su carrera y que considera una deuda consigo misma después de tantos años de sacrificio.
Su entorno más cercano incluso le ha pedido en más de una ocasión que no vuelva a pelear, preocupado por todo lo que ha sufrido dentro del cuadrilátero. Pero Marian siempre ha tenido claro cuál quiere que sea el final de su historia en el boxeo.
Porque si algo ha demostrado a lo largo de toda su trayectoria es que nunca se ha rendido ante la adversidad.
Ahora comienza una nueva batalla. Una pelea lejos de los focos, sin campanas ni jueces, pero probablemente una de las más importantes de su vida deportiva.
Y Marian Herrería ya ha demostrado muchas veces que sabe levantarse.


