Usyk escapa del desastre en Giza y noquea a Verhoeven en el undécimo

AEBOX/Gonzalo Campos

La historia estuvo a punto de escribirse con letras gigantes bajo las pirámides de Giza. Oleksandr Usyk sobrevivió anoche a uno de los momentos más comprometidos de toda su carrera profesional antes de terminar deteniendo en el undécimo asalto al sorprendente Rico Verhoeven en una pelea mucho más complicada de lo que nadie imaginaba.

El campeón ucraniano, invicto y considerado por muchos el mejor boxeador libra por libra del planeta, parecía tener delante una defensa de prestigio mediático pero relativamente cómoda frente al legendario kickboxer neerlandés. Sin embargo, Verhoeven convirtió la velada en una auténtica guerra de desgaste y llevó a Usyk al límite.

Verhoeven sorprendió al campeón

Lejos de mostrarse intimidado por el escenario o por la magnitud del rival, Rico Verhoeven salió desde el inicio con una propuesta agresiva, física y tremendamente incómoda. Su presión constante, su tamaño y su capacidad para romper la distancia impidieron a Usyk desarrollar con comodidad su habitual boxeo técnico.

El neerlandés trabajó bien las acciones en corta distancia y obligó continuamente al campeón a retroceder. Mientras Usyk trataba de encontrar huecos con el jab y los cambios de ángulo, Verhoeven respondía con actividad y presencia física, dejando claro que no había viajado a Egipto simplemente para participar.

Con el paso de los asaltos, la pelea comenzó a adquirir tintes de auténtica sorpresa mundial. Las tarjetas reflejaban la enorme igualdad del combate y, tras diez rounds, el panorama era inquietante para el campeón. Dos jueces tenían empate y un tercero veía ganador al holandés.

El golpe que cambió todo

Cuando el fantasma de la derrota empezaba a recorrer el recinto de Giza, apareció la calidad diferencial de Usyk.

A falta de pocos segundos para finalizar el undécimo asalto, el ucraniano encontró finalmente el espacio que había estado buscando toda la noche y conectó un violentísimo uppercut de derecha que mandó a Verhoeven a la lona. El neerlandés logró levantarse, pero Usyk se lanzó inmediatamente encima de él con una combinación definitiva que obligó al árbitro a detener el combate a solo un segundo del final del round.

La decisión arbitral generó controversia inmediata. Verhoeven protestó visiblemente, convencido de que podía continuar, mientras parte del público también consideró precipitada la intervención del referee teniendo en cuenta lo poco que faltaba para sonar la campana.

“Let me go out on my shield”, declaró posteriormente el holandés, lamentando no haber tenido la oportunidad de terminar el combate.

Un aviso serio para el campeón

Usyk mantiene así su condición de invicto y amplía su récord profesional hasta 25-0, pero la actuación dejó muchas dudas alrededor del campeón ucraniano. A sus 39 años, el desgaste físico comenzó por momentos a resultar evidente ante un rival mucho más grande y físicamente muy exigente.

Por su parte, Rico Verhoeven salió enormemente reforzado pese a la derrota. El campeón de kickboxing no solo compitió de tú a tú frente al mejor peso pesado del mundo, sino que estuvo muy cerca de protagonizar una de las mayores sorpresas de los últimos años.

La imagen final, con Usyk exhausto celebrando bajo las pirámides tras escapar del abismo, terminó definiendo perfectamente una noche que estuvo peligrosamente cerca de cambiar la historia del boxeo moderno.

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