José Legrá, el último vuelo del Puma de Baracoa

AEBOX/José González“Ronin”/— Hoy el boxeo sigue de luto. Ayer nos dejo José Legrá, el inolvidable Puma de Baracoa, uno de esos nombres que no pertenecen únicamente a una época, sino a la historia eterna de nuestro deporte.

Yo no tuve la suerte de vivir sus mejores noches en directo, pero sí crecí viendo sus combates en VHS, estudiando sus movimientos y descubriendo, a través de aquellas imágenes, una forma de boxear que te atrapaba desde el primer instante. Como entrenador, siempre he sentido admiración por los boxeadores que no solo ganan, sino que transmiten algo especial. Legrá tenía eso. Tenía velocidad, reflejos, inteligencia, personalidad y una manera de moverse sobre el ring que parecía adelantada a su tiempo.

Ver pelear a José Legrá era entender que el boxeo podía ser mucho más que un intercambio de golpes. Era ritmo, distancia, intuición, engaño, desplazamiento y dominio del espacio.

Para quienes dedicamos nuestra vida a enseñar este deporte, sus vídeos siguen siendo una auténtica lección. Cada movimiento suyo podía convertirse en una clase y cada combate ofrecía detalles que todavía hoy merecen ser estudiados por cualquier joven boxeador.

Grandes campeones como Pedro Carrasco, José Durán, Miguel Velázquez y el propio José Legrá hicieron que este humilde entrenador se enamorara todavía más del boxeo. Ellos representaban una época en la que nuestros campeones eran auténticos ídolos populares, llenaban pabellones y conseguían que todo un país estuviera pendiente de lo que sucedía dentro de las dieciséis cuerdas.

Cuando veía sus combates entendía que detrás de cada victoria había años de sacrificio, disciplina y una forma muy especial de afrontar la vida. Ellos despertaron en muchos de nosotros la ilusión por aprender, por enseñar y por mantener vivo un deporte que, cuando se transmite con respeto y pasión, puede convertirse en una verdadera escuela de valores.

Legrá fue campeón del mundo, campeón de Europa y una de las grandes figuras que ha tenido el boxeo español. Pero por encima de sus títulos, queda su manera de competir, su carácter y aquella personalidad que lo convirtió en un boxeador diferente. Fue un deportista de enorme talento y uno de los nombres imprescindibles para comprender nuestra historia pugilística.

Hoy también quiero acordarme del hombre que había detrás del campeón. De Pepe Legrá, del compañero, del amigo y de la persona que, con el paso de los años, necesitó el cariño y el apoyo de quienes nunca olvidaron lo que había significado para nuestro deporte.

Por eso, en este momento tan triste, quiero dar las gracias a todas las personas que estuvieron a su lado durante sus últimos años. A quienes lo visitaron, lo acompañaron, se preocuparon por él y consiguieron que siguiera sintiendo el afecto de la gran familia del boxeo.

Y quiero hacer una mención muy especial a Manel Berdonce.

Manel ha demostrado que el verdadero respeto hacia un campeón no consiste únicamente en aplaudirlo cuando gana, cuando conquista cinturones o cuando las cámaras lo rodean. El verdadero respeto se demuestra cuando las luces se apagan, cuando llegan los momentos difíciles y cuando la persona necesita compañía, cariño y lealtad.

Su apoyo, cercanía y preocupación por José Legrá representan los mejores valores de nuestro deporte. Gestos así engrandecen al boxeo y nos recuerdan que, por encima de los títulos y los resultados, siempre están las personas.

Hoy se marcha uno de los grandes. Se va un boxeador que inspiró a varias generaciones y que ayudó a que muchos de nosotros amáramos todavía más este deporte.

Yo seguiré viendo sus combates, estudiando sus movimientos y enseñando a mis alumnos algunos de aquellos detalles que hicieron del Puma de Baracoa un boxeador irrepetible. Porque mientras exista un entrenador que hable de su manera de moverse, un joven que vea uno de sus combates o un aficionado que recuerde su nombre, José Legrá seguirá vivo dentro del boxeo.

Gracias, campeón, por todo lo que nos enseñaste.

Hay boxeadores que conquistan cinturones, y hay otros que consiguen que generaciones enteras se enamoren del boxeo. José Legrá fue uno de ellos.

Descansa en paz, Puma de Baracoa.

FUERZA, HONOR Y MUCHO BOXEO

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