AEBOX/Nacho Gutiérrez/ – En la semana del Canelo Vs. Golovkin recordamos cómo hace 25 años otro combate paralizó al público latino de EE.UU.
Y es que se conmemoran 25 años del combate entre Julio Cesar Chávez y Héctor “Macho” Camacho. Todo ocurrió un 12 septiembre de 1992 .
Antes de la batalla el encargado de hacer de malo, y de paso promover el combate, fue el campeón de Puerto Rico. Sabía como nadie agitar a las masas y gracias a su manejo del inglés era un gancho para las televisiones estadounidenses.
El de Sinaloa, por su parte, estaba tranquilo y sabedor que las palabras las ponía el “Macho” pero que la última se diría en el ring. Chávez iba acumulando víctimas aunque no era dado al espectáculo de hacer de bocazas. Y eso que ya venía con la experiencia del “Chapo” Rosario.
“Macho” Camacho salió a la arena con el clásico de Mc Fadden “Ain´t no stopping us now” y una indumentaria mezcla de Capitán América y bandera de Puerto Rico. Por su parte, Chávez lo hizo sobrio con su habitual cinta en la cabeza anti-maldiciones que en su día le echara Rosario.
El combate lo ganó Chávez por decisión unánime y tuvo un trabajo de desgaste del mexicano a los costados desde el primer asalto. No se cansaba el sinaolense de golpear.
Un salto de calidad se notaba mientras transcurrían los minutos, un primera fila mundial contra un súper clase que se esa noche terminó de perfilar su fama mundial aún cuando ya había demostrado su calidad. Decimos fama mundial porque fue un éxito de ventas PPV en los Estados Unidos y una gran parte de cadenas generalistas europeas de televisión lo retransmitieron en directo.
25 años después el gran campeón mexicano, en declaraciones a ESPN DEPORTES, recordaba lo siguiente : “Fue una pelea muy controvertida por tanto que se hablo pero fue algo muy curioso porque Macho Camacho nunca me insultaba…me decía que me iba a noquear pero nunca se metió con la familia como Haugen… “Chapo” Rosario u otros peleadores que se metieron con la familia. Era muy hocicón pero te caía bien, no me molestaba y no tome las cosas muy personales. Tomé la pelea con mucha seriedad porque aparte de muy bocón era muy buen peleador. Aguantaba todo y lo bueno fue que “Macho” Camacho vendió la pelea y ese entonces fueron más de un millón de casas y fue una pelea que todo México se paralizó».
«Fue grandioso y recuerdo que llegué a Culiacán después del combate y me pasearon como el Papa (Julio Cesar se santigua) por todo la ciudad, fue una pelea muy mediática y se paralizó México”.


