Terence Crawford y el tiro en la cabeza que le cambió la vida

AEBOX/Vicente Campos/—El campeón mundial del peso Welter de la OMB Terence Crawford está ante el combate más difícil de su carrera cuando se enfrente el próximo 29 de Julio al también campeón del peso Welter Errol Spence Jr, con el que pretende engrandecer su legado.

Todo esto le viene quince años después de sobrevivir a un disparo en la cabeza en el que estuvo muy cerca de perder la vida.

En el caso de Crawford, quien actualmente se encuentra en la cima del boxeo mundial, la vida y la muerte pueden significar tan solo unos milímetros.

Todo ocurrió una noche de septiembre de 2008 en Omaha, Nebraska, donde reside Crawford. Estaba a punto de cumplir 21 años. La vida le sonreía. Acababa de ganar su cuarta pelea como profesional un mes antes.

En pocos días pelearía y sería televisado por ESPN. Estaba ante una de las grandes oportunidades de su carrera.

Reconoce que debería haber estado entrenando esa noche, pero cuando tienes 21 años y vienes de las duras calles de Omaha, o de cualquier otra ciudad importante, sales con tus amigos.

Así que allí estaba, tirando los dados bajo un farol y la suerte le sonreía, iba ganando.

El juego siguió, pero Crawford vio un buen momento para retirarse. Toma el dinero y corre. Fue lo inteligente. Lo que resultó no ser tan inteligente fue pararse a contarlo primero.

Así lo cuenta el campeón:

«Me dieron un tiro en la cabeza en 2008, después de jugar a los dados. La bala rebotó en mi cráneo y cayó». Sucedió mientras contaba el dinero que había ganado y por suerte para él, la velocidad del proyectil quedó amortiguada por el grueso cristal de su vehículo, lo que hizo que no le perforara su cabeza.

«Fui conduciendo al hospital, no me iba a quedar sentado», afirma. Criado entre pandillas y expulsado de todos los colegios en los que ingresó, después de aquello decidió enfocarse en el boxeo. De todas formas, tras aquel episodio, sólo pensó en una cosa: «Estaba furioso, no pensaba en nada más que venganza. Quería encontrar al tipo y matarlo. Luego me di cuenta de que eso no me hacía ningún bien, así que me enfoqué al boxeo».

Sin embargo, lo que sucedió aquella noche en esa esquina de Omaha, bajo ese farol, seguirá siendo parte de la historia del hasta ahora invicto campeón. No se puede borrar ni olvidar.

Crawford condujo hasta el hospital y llamó a su madre, Deborah, y al entrenador, Brian McIntyre, en el camino. Fue una locura, como McIntyre atestigua fácilmente: Hola, ¿cómo estás? ‘Me acaban de disparar en la cabeza’.

“Tuve dos reacciones inmediatas”, dice McIntyre. “Mi primera fue… maldecir. Entonces, pensé, ¿por qué me hablas si te dispararon en la cabeza?

Después de estar sentado en la sala de emergencias de un hospital con el caos habitual volando a su alrededor, “Una mujer acababa de salir, inconsciente; un tipo entró con la cara golpeada por un bate de béisbol. Estoy sentado allí todo ensangrentado. Me dicen que llegarán a mí tan pronto como puedan, pero que yo no estaba en peligro y los demás sí”, afirma Crawford.

Cinco horas después, lo cosieron y se fue con su madre y con su entrenador.

“Me dice que quiere seguir adelante con la pelea de ESPN en un par de semanas”, agrega McIntyre. “Le digo que está loco. Eso no va a suceder.»

Poco tiempo después, nació el hijo de Crawford. Eso lo ayudó aún más a centrarse en su profesión. Las salidas nocturnas y las correrías con los muchachos del barrio se iban a acabar.

El boxeo era su salida, su camino hacia una vida mejor y más segura.

El 8 de noviembre de 2008, Crawford estaba de regreso en el ring para la pelea número cinco de su carrera, peleando y noqueando a Michael Williams en el Valencia Ballroom en York, Pensilvania.

Las siguientes 34 peleas traerían los mismos resultados, así como un total de 30 nocauts y muchos mejores lugares. Pero esa brillante carrera estuvo cerca de no realizarse.

Enfrentar a Errol Spence el 29 de julio por la oportunidad de convertirse en un campeón unificado de dos pesos nunca hubiera sucedido.

¿Y que pasó con aquel pistolero que estuvo a punto de matar a Crawford?

“El tirador está muerto”, afirma Crawford. “Le dispararon en la cabeza”.

El 29 de julio veremos otro capítulo en la vida del campeón Terence Crawford…

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